Que no te engañen con las terrazas. Denuncia.

Desde el lunes 25 de mayo Madrid se encuentra en fase 1 de desescalada y se pueden abrir las terrazas – no los bares ni restaurantes etc. – aunque sólo con un 50% de su aforo autorizado.

El ayuntamiento pretende, siempre que sea posible, permitir que las terrazas autorizadas ocupen más espacio del que ahora ocupaban; primero para poder separar 2 m las mesas entre sí y segundo para que puedan tener más aforo del 50% permitido por el gobierno en la fase 1 en la que estamos.

La ocupación de más espacio tiene que ser autorizada con el concejal del distrito, que es quien concede las autorizaciones. Hasta que eso suceda, todas las terrazas deberán ocupar el espacio que ocupaban retirando elementos para reducir su aforo al 50% y poder asegurar una distancia de 2 metros entre mesas; como garantía de distanciamiento social.

En este contexto, como muchos medios ya han contado, Villacís no cesa en su claro empeño de que las terrazas colonicen el espacio público so pretexto de la crisis económica de los bares – no de la economía de los ciudadanos o de la economía en su conjunto ni sobre todo de garantizar poder usar el espacio público asegurando la distancia social y reduciendo el riesgo de contagio –  y para tal objetivo se han ocupado ella y su equipo en crear una gran confusión sobre lo que pueden y no pueden hacer las terrazas.

Por aclarar, e independientemente de que el concejal pudiera permita a algunas terrazas ocupar más espacio, las terrazas en La Latina:

• no podrán tener más elementos – mesas y sillas – de los autorizados
• no podrán poner música ni utilizar ningún elemento de reproducción acústica
• deberán cumplir los horarios autorizados de apertura y cierre por estar en zona de protección acústica
Estas son las autorizaciones de las terrazas de La Latina que los negocios tienen autorizados con lo que para cumplir deben de poner la mitad (50%) de lo que marca el cuadro que os adjuntamos. Si eres un vecino afectado por el incumplimiento de estos negocios – especialmente si no respetan los horarios de apertura y cierre que deben cumplir – llama a Policía Municipal, graba videos de los incumplimientos y ponte en contacto con nosotros en asociacionvecinoscavas@gmail.com:

Terrazas La Latina

Los hosteleros se quieren apropiar de la Cava Baja y sus aledaños

Nota de prensa de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos Madrid Centro, de 26 de mayo de 2020 en respuesta a la propuesta de peatonalización temporal de las calles Cava Baja, Humilladero y Almendro

La Coordinadora de Asociaciones de Vecinos Madrid Centro en especial La Asociación de Vecinos Cavas-La Latina en respuesta a las informaciones aparecidas en medios de comunicación sobre las presiones de la asociación de bares de la latina (ADELA) al ayuntamiento de Madrid para convertir calles del barrio en bares al aire libre, quiere manifestar:

1) En plena desescalada de una situación tan grave como la pandemia que estamos sufriendo, nos parece inasumible que se plantee una medida como la propuesta que no sólo supone un altísimo riesgo para su propagación sino que empeoraría gravemente la contaminación acústica de la zona. La nueva normalidad que proponen para salvar sus negocios pasa por empeorar las condiciones de salud de las familias que viven en esas calles

2) Señores hosteleros: es obvio que esta pandemia afectará a sus negocios, como también a otros millones de otros sectores de nuestra ciudad y nuestro país, así como a la mayoría de nuestras economías familiares. Pero eso no les da derecho a disponer de nuestro espacio público ni de nuestra salud, la cual parecen tener, ustedes y algunos políticos del ayuntamiento de Madrid, en tan poca estima. Hablan ustedes de que en la Latina se concentran bares que dan empleo a muchas familias, pues les recordamos que en las tres calles que ustedes proponen peatonalizar viven más de 1000 familias. Familias que si se aceptara su propuesta tampoco podrían disfrutar de la vuelta a la normalidad, porque no podrían vivir ni descansar. Ahora, para que ustedes puedan volver a su “nueva normalidad”, los vecinos y vecinas de esas calles deberán de soportar ruidos industriales en sus domicilios y no poder hacer uso de las aceras, aceras que son de todos y no de ustedes sólo. Por mucho que les cueste aceptarlo los espacios públicos son eso “públicos”, de todos y todas, y nunca deben reservarse para el uso privado y beneficio económico de unos pocos, en este caso de ustedes.

3) Resulta vergonzante que con la actual legislación contra el ruido, que protege el derecho fundamental a tener una vida saludable en nuestras viviendas, ustedes quieren utilizarla como un instrumento que se acomode a sus intereses, legítimos pero que nunca pueden imponerse por encima del beneficio de la comunidad, de los vecinos y vecinas de las tres calles que quieren peatonalizar. El solo hecho de plantear esa posibilidad ya retrata su insolidaridad.

4) Las tres calles que proponen peatonalizar temporalmente son calles protegidas por la ZPAE, normativa respaldada no sólo a nivel estatal sino comunitario. Esta propuesta no tiene ninguno respaldo jurídico que la pueda respaldar, porque contraviene toda la legislación que protege esta zona, zona de protección acústica.

4) Después de sufrir 70 días de confinamiento ejemplar de la población, ustedes proponen el “salvase quien pueda” “de la forma que sea” y “pese a quien pese”…..Pero les hacemos saber que no vamos a renunciar a nuestros derechos ni a nuestra salud; y que acudiremos a las instituciones que haga falta a pedir amparo y cualquier tipo de responsabilidades, incluidas las penales.

5) Queremos trasladar a la Junta de Centro que de las crisis surgen las oportunidades. Apelamos por ello al Ayuntamiento de Madrid para que convierta esta situación adversa en una enorme oportunidad para cambiar el modelo de nuestro distrito y adaptarlo a lo que sin duda será el nuevo paradigma de nuestra forma de vida, donde el distanciamiento y la dispersión espacial de las actividades será fundamental frente al actual modelo de concentración en un solo distrito, como ocurre hoy con las actividades de hostelería.
Juntos tendremos que potenciar los espacios públicos amplios y abiertos, más óptimos para guardar las distancias de seguridad a usuarios y empleados, y a estos con los peatones, los residentes y el resto de actividades. Para salir de esta crisis el apoyo al pequeño comercio, y a la hostelería, será fundamental, pero no permitiendo el hacinamiento, la concentración y la reducción de distancias como los hosteleros reclaman.

Villacís, la Manuela Malasaña de los hosteleros

Esta semana hemos tenido dos reuniones con el Ayuntamiento de Madrid sobre el tema de las terrazas, motivadas por la tormenta de iniciativas que en este campo están teniendo para salvar la economía nacional.

¿Por qué esta fijación del Ayuntamiento de Madrid por las terrazas? Es cierto que los bares han tenido que suspender la venta dentro del local y en terrazas, pero recordamos que pueden servir comidas para llevar y consumir fuera. Pocos son los locales que lo han hecho. Hay vecinxs que, en condiciones normales, comen a diario menús que sirven algunos locales del barrio. Cabe deducir que tanta prisa por ponerse en marcha es debida a que la gran mayoría vive más de servir bebida que comida.

Dentro del Ayuntamiento, quien mueve estas iniciativas es la Vicealcaldesa Begoña Villacís, que busca ser la abanderada de la reactivación económica a cualquier precio. Le ha sentado tan mal el protagonismo del Alcalde que se ha erigido en la Manuela Malasaña o Agustina de Aragón de los hosteleros. Desgraciadamente, su imaginación empieza y acaba en las terrazas.

El miércoles tuvimos una videoconferencia 13 asociaciones de vecinxs de los distritos de Centro, Retiro, Salamanca, Chamberí y Arganzuela con la Vicealcaldesa, Borja Carabante (Medio Ambiente PP), Silvia Saavedra (Participacion Ciudadana CS) y los concejales de cada uno de los distritos antes señalados. Las medidas que se quieren poner en marcha a petición de Hostelería Madrid (La Viña) son:

– Como solo se permite la ocupación al 50% de las terrazas, aumentar el espacio lo máximo para que se puedan poner más mesas, incluso sobrepasando su fachada (frente al escaparate o puertas de otros negocios).
– Aumentar el horario de terrazas hasta lo que el decreto de la Comunidad de Madrid permite, es decir, el mismo horario de la actividad (2 h AM y 2.30 en festivos).
– Poner barras en la calle para los que no tengan terraza, incluso ocupando espacios más allá de la fachada del bar.
– Poner música para que la afluencia de público sea mayor. Esta medida no se mencionó en la reunión pero el viernes fue anunciada a bombo y platillo por la Manuela Malasaña hostelera, con los famosos 80 dB como tope, nivel que se califica habitualmente como “muy elevado”, con capacidad ya para producir daños auditivos.

Para Centro, la limitación que impone la ZPAE va a salvar la ampliación de los horarios pero no las demás amenazas.

Las asociaciones de Centro dejamos claro que cualquier merma en temas acústicos sería puesta en conocimiento de la Fiscalía.

La segunda videoconferencia tuvo lugar el viernes con el Concejal de Centro para que nos explicara las medidas dentro del Distrito. Nos indicó que las medidas en Centro tendrán un impacto limitado por la ZPAE.

En suma, reuniones informativas, puesto que las consultivas sólo tienen lugar con los hosteleros.

Nos gustaría recordar al Ayuntamiento que nosotros también hemos padecido y padecemos la pandemia, tanto desde el punto de vista sanitario como desde el económico. No le debemos nada al sector de la hostelería desaforada, sector por el que vuelve a apostar la Manuela Malasaña de los hosteleros. En tiempos de crisis del turismo y profunda depresión económica, es caballo perdedor, y las molestias generadas habrán sido en balde.

Cómo consideramos que debe ser la desescalada para la hostelería en el Distrito Centro

COORDINADORA DE ASOCIACIONES DE VECINOS MADRID CENTRO

Consideraciones previas en la desescalada

1. La salud es el criterio prioritario y fundamental que ha de contemplarse en la desescalada de medidas adoptadas con motivo de la emergencia sanitaria COVID-19. Entendemos que ésta habrá de ser progresiva, según establezcan las autoridades competentes, primando siempre la salud de los ciudadanos y de acuerdo a la evolución de la pandemia en territorio español.

2. En la progresiva puesta en marcha de la actividad económica y social se hace prioritaria la reactivación de los sectores más necesarios y esenciales para los ciudadanos, y la paulatina inclusión de actividades que no supongan un retroceso en la superación de la pandemia.

3. Es primordial evitar las aglomeraciones de personas.

4. El esfuerzo colectivo y de las administraciones debe centrarse en la seguridad y correcta puesta en marcha de aquellos sectores que cubran necesidades básicas de los ciudadanos aún no atendidas por el estado de confinamiento (clínicas, dentistas, fisioterapia, gimnasios, peluquerías, comercio de bienes, talleres de reparaciones, academias y servicios culturales, obras necesarias en viviendas, restaurantes en su servicio de comidas…)

5. La desescalada debe ser un proceso gradual y revisable, de acuerdo al comportamiento de la enfermedad en todo un ciclo estacional, en territorio nacional e internacional y a la disponibilidad de tests y vacunas para la población.

Nuestra experiencia y visión de riesgos

1. La actividad hostelera en el Distrito Centro congrega un volumen de personas que sobresatura el espacio físico y sobrepasa de forma habitual y sin control, no sólo el aforo de locales y terrazas, sino de toda la vía pública y transportes, con el riesgo de aumento de contagios que ello ha supuesto y supondrá.

2. La actividad hostelera en el Distrito Centro aglomera personas de procedencia local, nacional e internacional, que multiplican el riesgo de rápida propagación de la enfermedad.

3. La actividad hostelera predominante en el Distrito Centro tiene como principal fin el acercamiento social a través del consumo de alcohol como opción de ocio, lo que resulta incompatible con las medidas higiénico sanitarias necesarias para la contención de la pandemia.

4. Las precauciones del turismo internacional al elegir como destino el “caso España” es previsible prolonguen la vuelta a la normalidad de la hostelería en el distrito Centro, tanto más cuanto las medidas adoptadas por las administraciones estatales o municipales se alejen del sentido común y las recomendaciones sanitarias, y pongan en riesgo la salud de sus propios ciudadanos.

5. La actividad hostelera en el Distrito Centro está sobredimensionada con respecto a las necesidades locales.

Nuestras necesidades

1. Por razones higiénico-sanitarias, los vecinos del Distrito Centro, el más concurrido de la ciudad, al igual que todos los ciudadanos nacionales e internacionales, necesitamos espacio y distancias de seguridad hasta la erradicación de la pandemia. Espacio interpersonal de seguridad para los niños, mayores, jóvenes y adultos en la progresiva incorporación a nuestras actividades cotidianas y laborales.

2. Por razones de impacto en la salud y medioambiente, los vecinos del Distrito Dentro, necesitamos se extremen las precauciones para garantizar el cumplimiento de las normativas de protección acústica y ambiental, y no se adopten medidas que favorezcan y promuevan una mayor contaminación acústica y del aire.

Los vecinos del Distrito Centro
PROPONEMOS

1. Que el primer paso en la desescalada de la hostelería en el Distrito Centro, dé preferencia a las actividades de servicios de comidas y cenas, acorde con las licencias concedidas, y no estén orientadas fundamentalmente al ocio.

2. Se restrinjan inicialmente los horarios a aquellas franjas que implican la prestación del servicio de comidas y cenas.

3. El resto de las actividades hosteleras en el Distrito Centro se reanuden más tarde que en otros distritos, se favorezca la descentralización del ocio, y se prevenga la centralización de riesgos.

4. Se limite el aforo de todos los locales de hostelería y sus terrazas y se realicen controles e inspecciones continuas que aseguren el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias.

5. Las terrazas no resten de ningún modo espacio a las zonas de tránsito público, calles, plazas, zonas de aparcamiento, entradas de edificios, comercios y garajes, ya que estos espacios serán necesitados por los ciudadanos para mantener las distancias interpersonales en el ejercicio de sus actividades cotidianas.

6. En el ejercicio de la actividad de hostelería, se garantice y controle tanto el cumplimiento de la normativa de Zonas de Protección Acústica Especial, como la correcta desinfección de mobiliario y espacios públicos utilizados privativamente por estos negocios.

7. Se acometan las modificaciones legislativas necesarias para declarar extinguida la licencia LEPAR de aquellos locales cuya actividad haya cesado con motivo de la crisis.

8. No se priorice la puesta en marcha del negocio de la hostelería, discriminando las necesidades de otro tipo de actividades económicas, cuyos servicios son más esenciales y prioritarios para los ciudadanos.

9. Se promocione y fomente el comercio de barrio y se presten ayudas para la transformación de bares en comercios.

ACIBU, AVV AUSTRIAS, AVV CAVAS (LA LATINA), AVV CHUECA, AVECLA, AVV BARRIO LETRAS, AVEPLAMA

¡NO! a la ampliación de terrazas

Nota de prensa
De la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos Madrid Centro, de 23 de abril de 2020
En respuesta a la demanda de ampliación de terrazas

La Coordinadora de Asociaciones de Vecinos Madrid Centro en respuesta a las informaciones aparecidas en medios de comunicación sobre las presiones de los empresarios de hostelería al ayuntamiento de Madrid para convertir las calles de nuestros barrios en bares al aire libre, quiere manifestar:

En primer lugar, nos parece una frivolidad que, estando aún sumidos en la tragedia de la pandemia, se plantee una vuelta a una situación de cierta normalidad de actividades que suponen un altísimo riesgo para su propagación.

Señores hosteleros: es obvio que esta pandemia afectará a sus negocios, como también a otros millones de otros sectores de nuestra ciudad y nuestro país, así como a la mayoría de nuestras economías familiares. Pero eso no les da derecho a disponer de nuestro espacio público ni de nuestra salud, la cual parecen tener, ustedes y algunos políticos del ayuntamiento de Madrid, en tan poca estima.

La legislación contra el ruido, que protege el derecho fundamental a tener una vida saludable en nuestras viviendas, no puede ser bajo ningún concepto un instrumento que se acomode a sus intereses. El solo hecho de plantear esa posibilidad ya retrata su insolidaridad. Sepan ustedes, y los políticos y funcionarios de nuestro ayuntamiento, que no vamos a renunciar a nuestros derechos ni a nuestra salud; y que acudiremos a las instituciones que haga falta a pedir amparo y cualquier tipo de responsabilidades, incluidas las penales.

De las crisis surgen las oportunidades. Apelamos por ello al ayuntamiento de Madrid para que convierta ésta en una enorme oportunidad para cambiar el modelo de nuestro distrito y adaptarlo a lo que sin duda será el nuevo paradigma de nuestra forma de vida, donde el distanciamiento y la dispersión espacial de las actividades será fundamental frente al actual modelo de concentración en un solo distrito, como ocurre hoy con las actividades de hostelería. Será necesario por tanto diluir las actividades hosteleras, y la concentración de personas que generan, a lo largo de toda la trama urbana y, en el caso concreto de las terrazas, situarlas en espacios públicos amplios y abiertos, más óptimos para guardar las distancias de seguridad a usuarios y empleados, y a estos con los peatones, los residentes y el resto de actividades. Para salir de esta crisis el apoyo al pequeño comercio, y a la hostelería, será fundamental, pero no permitiendo el hacinamiento, la concentración y la reducción de distancias como los hosteleros reclaman.

ACIBU, AVV AUSTRIAS, AVV CAVAS (LA LATINA), AVV CHUECA,

AVECLA, AVV BARRIO LETRAS, AVEPLAMA

 

El silencio de Madrid

Para mí el silencio de Madrid en estos días es abrumador. Me habla del inmenso desastre que creamos entre todos en esta ciudad frívola, sucia, ruidosa y sobretodo codiciosa. Gritábamos que éramos una ciudad abierta, acogedora, alegre y festiva, celebrábamos los grupos de turistas que como corderitos seguían la yincana establecida sin importarles cómo vivíamos, qué esperanzas teníamos y al volver a su país ni siquiera sabrían a qué lugar correspondería cada foto de las miles que habían hecho, igual que hacíamos los madrileños en Praga o Roma, dejando a nuestro paso sólo un rastro de monedas; acudíamos como papanatas a la exposición de turno o al musical de obligado cumplimiento pensando que era cultura, que éramos cultos; comprábamos sin cesar cosas que no necesitábamos y mirábamos por encima del hombro a quien no podía permitirse esos lujos; protestábamos, reclamábamos nuestros derechos burgueses como dignos habitantes del mayor burgo y cerrábamos los ojos ante las desgracias que habitaban bajo nuestras alfombras, bajo el Viaducto, en los dos minutos de rigor de las noticias. Pero bastante hacíamos porque además de todo eso, teníamos nuestros propios problemas y reciclábamos y éramos buenos con el vecino, y educados y comprábamos productos ecológicos y otras tantas cosas por internet porque éramos muy entendidos, y educábamos a nuestros hijos en ¿valores?, y reclamábamos ¿valores? para nuestro barrio, y nos tomábamos nuestros vinitos y cervecitas con los amigos con muy buen rollito, todos con el mismo rollito madrileño. ¿Qué más se nos podía pedir?

Y llegó el virus y el silencio, y esa compañera de despacho que ha vuelto del hospital con graves secuelas, mientras su padre moría en una residencia, y esa médica que terminada la carrera se ofreció como voluntaria y acudió al hospital con ilusión y un mes después ha aprendido a decir a los familiares que su padre o su hermano va a morir solo. Y sabemos que los que sobrevivamos lo tendremos difícil con la crisis que ya ha empezado porque un bichito nos ha hecho elegir entre economía y vida. Y andamos con un pie en un lado y otro en el otro.

Aquí en mi calle la gente aplaude y canta, incluso hacen fiestas de balcón a balcón y creen que así pueden mantener el control, que así todo volverá ser como antes. Y es que hay mucha gente que espera que todo vuelva a ser como antes. En El País hablan de cuando vuelva la normalidad.

Yo no quiero que vuelva la normalidad, ni el ruido de los bares, ni de los coches, ni la contaminación, ni siquiera pienso en recuperar mi espacio de confort aunque sea con heridas. Sólo espero entender cómo esto ha de suponer un final de algún modo, un cambio radical, porque si ese “antes” vuelve, toda esta angustia habrá sido en vano y volveremos a la ciega carrera de la depredación que nos llevará a un desastre mayor. Y con ello volverá el ruido que sustituirá al silencio que ahora agradecemos, nos sorprende e interroga.

La peste negra trajo el Renacimiento, toda una revolución, ¿no nos va a dejar nada bueno el Covid19? ¿Seguiremos centrándonos en nuestras pequeñas preocupaciones hasta que todo vuelva a estallar?

Algo tengo claro, que el turismo tardará el volver. Quién va querer por ahora hacer cola en vuelos low cost para visitar España, Italia, New York… y en ese tiempo tal vez podamos reflexionar, habrá que buscar nuevas actividades para salir del paso y en el trayecto tal vez este país encuentre algo más humano y natural para vivir.

Los que sí volverán serán los clientes madrileños de la juerga nocturna, no hay más que ver lo que hacen los que no han sido tocados por el virus, gritando y bebiendo en los balcones a todas horas. Los españoles lo arreglamos con cerveza.

No sé qué será lo siguiente, salvo la crisis.

Desde la acera veo que en las Vistillas han salido champiñones, el pan y quesillo de los olmos ha dejado paso a los brotes de las hojas, hay verdes oscuros, tiernos, brillantes, un festín de color. De tanto en tanto puedes ver una pareja de herrerillos, pequeños y azules, se escucha a los gorriones, las currucas y a los petirrojos que han vuelto. Vencejos y aviones vuelan sobre nuestros tejados y si das una bocanada de aire llenando los pulmones parece que pudieras tragarte el aire de la Sierra. Sé que ahí está la esencia del cambio que espero. Pero cada vez que paso junto a las Vistillas, a su verde y sus cantos, me pregunto si nosotros nos merecemos volver”.

Las VUT y el coronavirus

COORDINADORA DE ASOCIACIONES DE VECINOS MADRID CENTRO

En plena crisis sanitaria por la epidemia del COVID-19 queremos expresar nuestra preocupación por el hecho de que las viviendas turísticas, la mayoría ilegales, sigan operando eludiendo los controles policiales, así como las restricciones de movilidad que impone el decreto de alarma y las limitadas excepciones al ejercicio de su actividad.
En estos últimos años, los vecinos ya quienes se nos ha obligado a convivir con pisos turísticos nos hemos quejado sin éxito: hemos planteado ante diferentes instancias nuestra preocupación y el daño en nuestra vida personal y familiar ante esta notoria incompatibilidad de usos residencial y de hospedaje en un mismo edificio. Habiendo ya denunciado el grave riesgo sanitario que suponían, y que ya puso de manifiesto, por ejemplo, la plaga de chinches.
Hemos convivido con la inseguridad de no saber a quiénes nos vamos a cruzar en el portal, hemos visto nuestras zonas comunes convertidas en zonas de paso, en consignas de maletas, en almacenes de lavandería, en improvisadas salas de tránsito y espera. Hemos tenido que soportar pared con pared el bullicio de quienes están de fiesta y de esparcimiento.
La restricción de movilidad que impone el estado de alarma ha hecho surgir en los vecinos una legítima preocupación: la de que los pisos turísticos, ante la caída de ingresos del turismo, pasen a convertirse en el foco de actividades clandestinas, ilegales, prohibidas o directamente delictivas, generando un grave riesgo sanitario para los vecinos, ante el tránsito de personas desconocidas en las zonas comunes, como hace unos días ocurrió en Barcelona.
Ante la oferta de las Asociaciones de Viviendas de Uso Turístico para el uso de sus instalaciones como mero pretexto para rentabilizar la crisis (el mismo FEVITUR indica que se cobrará “con descuentos”, en unas instalaciones que deben permanecer cerradas), queremos manifestar nuestro rechazo frontal a que ofrezcan unos edificios, que no les pertenecen, sin el acuerdo de sus vecinos, y exponiendo a los mayores y familias que viven confinados a un grave riesgo sanitario. Nuevamente sus vecinos son un mero decorado instrumental para ellos y somos las víctimas.
Somos conscientes de que hay servicios esenciales (transportistas, sanitarios, trabajadores de servicios esenciales) que necesitan alojamiento temporal. Pero estas necesidades de alojamiento (que tienen un carácter limitado) quedan sobradamente cubiertas a través de los hoteles, que sí cumplen las condiciones de control y seguridad sanitaria para prestar estos servicios mínimos esenciales.

Los pisos turísticos no cumplen esas condiciones, no solo porque esto incrementaría el riesgo sanitario para los mayores y familias en confinamiento, sino también porque la mayoría no tienen licencia, ni constan en un registro, y sería muy difícil para la policía comprobar que el alojamiento de personas responde a alguno de los supuestos que prevé la Orden TMA/277/2020, de 23 de marzo, por la que se declaran servicios esenciales a determinados alojamientos turísticos y se adoptan disposiciones complementarias. Sencillamente porque actúan de manera totalmente ilegal.

Basta una comprobación rutinaria para comprobar cómo portales como Aibnb permiten realizar reservas coincidiendo con el período de confinamiento, invitando así a incumplir las restricciones del estado de alarma.
El Estado tiene a su alcance herramientas legales para bloquear el acceso de los usuarios a páginas web. Así se hace en el caso de que vulneren derechos de propiedad intelectual, con mayor razón debe hacerse cuando la actividad de los portales de internet que ofertan viviendas turísticas pone en peligro la salud de las personas. Por ello, solicitamos al Gobierno de España que adopte cuantas medidas sean precisas para bloquear el acceso de los usuarios a portales como: Airbnb, Niumba, Booking, y demás portales web dedicados a intermediar en el alojamiento turístico en viviendas.

El contexto de crisis sanitaria de #coronavirus, no viene sino a poner en evidencia la situación que ya vivíamos, con una agresión a nuestra vida personal y familiar, que se ha desarrollado ante la absoluta falta de empatía de los gestores de pisos turísticos, para quienes los vecinos no representamos más que un obstáculo hacia el objetivo de su ganancia económica.
Esta situación ha sobrepasado a las Administraciones, que no supieron responder a esa situación y, con su inacción, fomentaron el crecimiento descontrolado de una oferta de hospedaje ilegal y fuera de control, que ha transformado por entero la fisionomía de nuestros barrios. Mientras que los pisos turísticos ilegales se cuentan por decenas de miles, las sanciones y órdenes de cese no llegan a una decena.
Esta pasividad ha dejado tras de sí una ciudad arrasada, sobre todo en los barrios del Centro, que han perdido una parte muy importante de sus vecinos. La proliferación de pisos turísticos ha destruido las redes de vecindad: durante la cuarentena muchas personas mayores ya no tienen a quién acudir, porque sus vecinos hace tiempo que se han ido. A las 8 de la tarde en muchos bloques del Distrito Centro casi nadie sale aplaudir y nadie discute que pisos turísticos han sido un vector esencial en la destrucción de las redes de confianza, de respeto y de ayuda mutua que son inherentes a las relaciones de vecindad, redes que han sido tejidas durante décadas.
En estos momentos en los que la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, conmina a los vecinos a apoyar a sus mayores y personas en riesgo, queremos recordar a todos los poderes públicos que, hoy más que nunca, #LasCasasNoSonHoteles

 

Madrid a 27 de marzo de 2020

 

ACIBU, AVV AUSTRIAS, AVV CAVAS (LA LATINA),
AVV CHUECA,AVECLA, AVV BARRIO LETRAS, AVEPLAMA