La Plaza de la Paja

2016

La Plaza de la Paja ya no es una plaza; es una sala de conciertos y un bar al aire libre sin que el Ayuntamiento y Hosteleros quieran poner remedio.

¿Es una plaza o un aparcamiento?, ¿Es una plaza o un salón privado en el que hacer negocio?, ¿O es acaso es una discoteca o un salón de conciertos?

Una plaza verde que no se puede atravesar por el acoso de las terrazas, por la carga y descarga en zonas prohibidas y por los músicos que impunemente tocan con una amplificación como si estuvieran dando un concierto en un estadio de futbol.

En la esquina de la Plaza de la Paja con Redondilla hay una clara señal de prohibida la circulación a todo tipo de vehículos, excepto los autorizados, que no son otros que los de bomberos ambulancias y policía, y sin embargo cada día entran en la plaza decenas de vehículos que no solo estacionan en mitad de la Plaza sino que se pasean por ella a su antojo.

A las ocho de la mañana comienza el trajín y no cesa en todo el día. Inauguran el aparcamiento los repartidores que sirven a los negocios de hostelería de la zona, no solo de la plaza, sino de las calles aledañas. Y eso que hay estacionamientos para carga y descarga a menos de 50 metros de la plaza. Entran apresurados poniendo en peligro a los paseantes, perros y cualquier ser viviente que ocupe la plaza, porque cuantas veces han menoscabado la integridad de los pocos árboles que allí habitan. Y por si fuera poco que aparquen y circulen en zona prohibida, muchos de ellos dejan los motores encendidos durante su estancia que a veces supera con mucho los veinte minutos. La carga y descarga en la plaza no cesa en todo el día.


Plaza de la Paja: carga y descarga durante todo el día…
… y la noche

Pero no solo infringen la ley los repartidores, muchos vehículos privados toman la plaza como aparcamiento, y es habitual ver una ristra de motos cortando el paso, dejando charcos de grasa y haciendo peligrar la integridad de las personas, porque al estar la plaza en pendiente, más de una vez alguna moto ha caído al suelo. Además, hay ciudadanos, si es que merecen tal nombre, que acuden a tomarse una copita o cenar, y no encontrando aparcamiento legal, deciden aparcar en plena plaza, y tomarse lo que les plazca vigilando su vehículo por si llegase la policía, algo que ocurre en contadas ocasiones.

Los perjuicios de este tráfico en la plaza son incontables:

Ruido, no solo de los motores, sino de las actividades de carga y descarga. Y hay que hacer especial mención al estruendo que arman las motos, que tras estar apagadas necesitan ser calentadas mientras sus dueños acaban las conversaciones pendientes o se ponen el casco con parsimonia, para luego arrancar y abandonar la plaza, Costanilla abajo, haciendo reventar las ventanas.

Contaminación, algo evidente, pero habría que preguntarse ¿por qué, por qué los repartidores dejan los motores encendidos, ¿qué falta de empatía y conciencia les hace tener el motor encendido debajo de los balcones donde vive gente? ¿Por qué el Ayuntamiento considera que las motos que dejan una peste a benceno insoportable, pueden circular a su antojo?

Descomposición de la plaza: cuando frente a un banco dónde se sienta un vecino mayor a descansar y tomar el aire se detiene una furgoneta, ni el banco, ni la plaza, ni el aire cumplen sus funciones. Los ciudadanos acuden a una plaza y se encuentran en medio de un garaje pestilente.

Peligro para las personas: otra vez nos encontramos con el ciudadano que pasea despistado por una plaza o el niño que juega con su perro, cuando un vehículo se interpone en su camino.

¿Es una plaza o un salón privado en el que hacer negocio?

La plaza de la paja apenas supera los 2500 metros cuadrados pero tiene 12 locales de hostelería, cada uno con su correspondiente terraza, que ocupan mucho más de la mitad de la Plaza y casi toda la zona arbolada de la misma. Desde la nueve de la mañana hasta la una de la noche en verano y parte de primavera y otoño, y hasta la once y media durante el resto del año, la plaza está dedicada por entero a la hostelería. Y decimos por entero, porque para el paseo solo queda el desértico terraplén de en medio.

La plaza de la Paja: un bar al aire libre

Para disfrutar de la Plaza los ciudadanos han de pagar el peaje de una copa o lo que se tercie, porque los bancos, inclinados e incómodos, son muy pocos, muchos de ellos sin una mala sombra que los proteja, y además en ellos te arriesgas a que te pongan una furgoneta delante que te haga chupar el humo de su tubo de escape.

En estas condiciones aquellos que viven en los edificios que conforman la plaza, tienen una vida con una calidad muy inferior a los demás vecinos de Madrid, resulta imposible conciliar la desesperada necesidad de Madrid de vivir de la hostelería, a falta de imaginar otros medios, y la vida de la gente.

Sí, la hostelería de la Plaza produce beneficios: para el hostelero, para sus trabajadores y para todos esos ciudadanos que tras tomarse una copita se van a dormir a calles tranquilas o a hoteles insonorizados. Y también para las arcas municipales.

Pero produce graves perjuicios: para los que habitan los edificios de Plaza que están sometidos al ruido insoportable que produce la aglomeración de gente en las terrazas, que hace imposible conciliar el sueño o hacer una vida normal sin tener que encerrarse a cal y canto dentro de las casas.

¿O es acaso una discoteca o un salón de conciertos?

Antes de la pandemia, muchos locales de la plaza, solicitaban a sus clientes con carteles, que no colaboraran con los músicos callejeros para no agravar el problema de ruido de la Plaza. Pero tras la pandemia y esa histeria colectiva por celebrar no se sabe qué, desde todas partes se aviva a los músicos, para que actúen a su antojo y en contra de la ley.

La plaza de la Paja: una sala de conciertos

Esta plaza fue ejemplo de acuerdos entre vecinos y hosteleros en la que se llegó a un acuerdo de máximos con un número de mesas por local y un horario reducido. Este acuerdo saltó por los aires cuando fueron llegando distintos concejales. Las peticiones de los hosteleros empezaron por aumentar 1 hora el horario nocturno para “acabar las cenas” se les concedió y ahora ya dan hasta “las copas”. El número de mesas estaba limitado al número de locales existentes en el momento con el fin de poder seguir viviendo en la Plaza. Actualmente hay el doble de mesas que hubo en el momento de los acuerdos entre Junta de Distrito, hosteleros y vecinos. ¿Dónde queda esa convivencia que tanto pregonan los hosteleros?

No se trata de demonizar a los músicos, se trata de que hace dos años, vecinos y músicos consensuaron una ordenanza que contemplaba los derechos de todos, y que se prohibió el uso de amplificadores, para preservar los derechos de los vecinos, y no hay razón alguna para que ahora se de libertad para conculcar la ley y atentar contra los vecinos.

Todos los días a media tarde hay concierto con inmensos amplificadores, cajones negros y grandes, que la policía parece no saber qué son.

Resulta sangrante que se castigue la Plaza de la Paja del modo que se hace: desde la ocho de la mañana la carga y descarga, luego se suman las terrazas y a media tarde se añaden los músicos, en grupos y con amplificadores.

Sería muy fácil cortar esta costumbre que se está imponiendo, bastaría que una sola vez la policía incautase los amplificadores para que los músicos incumplidores respetaran la ley.

Lo que no es: un espacio verde, en el que el barrio pueda relacionarse y vivir al aire libre, algo que ha sido consustancial a Madrid, mucho más que lo es la hostelería.

Es sorprendente que la plaza dependa de parques y jardines. Porque en esta plaza, conformada por edificios de viviendas, un instituto que carece patio, y una de las capillas más antigua de Madrid que visitan cientos de turistas, solo tiene 29 árboles que además sirven principalmente como parasoles para las terrazas. El resto del espacio es un erial, sin un arbusto, ni una flor, ni una fuente y ello pese a la imperiosa necesidad de verde de Madrid y en concreto del Centro, pese a las ineludibles necesidades medioambientales de la ciudad y de los vecinos de la plaza.

La plaza de la Paja ahora no es una plaza es un aparcamiento, un garaje pestilente, un espacio para hacer negocio, un maremoto de ruido y contaminación, con vecinos desesperados que no duermen y se ahogan de ansiedad y al Ayuntamiento parece no importarle. Es hora de que escuche y adopte soluciones.

Nuestro sufrimiento, empleado como pasatiempo televisivo

Ayer acompañé a Susana a la entrevista de televisión sobre los músicos callejeros. Era en directo. El entrevistador había seleccionado a un grupo que estaba tocando en Sol, dos guitarras, tres cantantes, micrófono, amplificador y un inmenso altavoz. Mientras esperábamos, vimos como llegaba la policía municipal, les pidieron la licencia, que tenían, y los polis se dieron por satisfechos. Que la ordenanza no permita ni el micrófono, ni el amplificador, ni el altavoz, les importó tres pimientos. Se fueron.

Después de mucho sol y mucho esperar, empezó la entrevista, primero a los músicos. El cantante principal, un argentino llamado Nicolás, estaba empeñado en contar que no entendía por qué a un colega español no le habían dado licencia, pero la cosa no iba de colegueo, no del suyo, así que le cortaron y nos llamaron a nosotras. Ya nos habían avisado que apenas disponíamos de segundos para hablar, así que hicimos lo que pudimos a toda pastilla hablando de derechos, atentado contra la salud, estrés, ansiedad, madrileños de primera y de segunda, autoridades que llaman a la fiesta y la rebeldía, y mientras nosotras hablábamos l@s tertulianas – sin que nosotras pudiéramos rebatirlas porque no las oíamos – se despachaban diciendo que eran solo unas horas por la tarde y que vivir en el Centro tenía muchas ventajas en aras de las que teníamos que soportar los inconvenientes, como el ruido por unas horitas de nada. La entrevista acabó con Nicolás diciendo que nos quería, a nosotras y a todos, y que ellos tocaban para que Madrid superase el estado pánico en que se encontraba. Y ahí se acabó todo.

Lo único que sacamos fue frustración y cabreo. Sencillamente nos había llamado, no para escucharnos, sino para tener una cuña con la que darle al pico y sostener las tesis del Ayuntamiento: que el ayuntamiento se preocupa por todos y que los vecinos somos unos quejicas y, en definitiva, los malos de la película. Nos utilizaron, como hacen todos los medios en favor del poder que les sostiene.

La cuestión no es cuántas licencias concede el Ayuntamiento a los músicos, ni cuántas horas prevé la ordenanza que pueden tocar. Da igual lo que diga la norma si las autoridades no están dispuestas a cumplirla. Lo cierto es que el Ayuntamiento utiliza la ordenanza para dar una imagen de cumplimiento y respeto a los derechos de todos, y se la pone por bandera, pero la incumple de forma deliberada y sistemática.

Hace años un alcalde dijo, a colocarse y al loro, y todos nos cocimos como locos. Fueron años en los que cientos de jóvenes murieron por abuso de las drogas. Ahora el alcalde de Madrid y la presidenta de la Comunidad, llaman a los ciudadanos para que festejen sin límites, consuman en los bares sin importar las consecuencias, e infrinjan las normas como a cada cual le de la gana, que es lo que están haciendo ellos con las ordenanzas, la normativa estatal y europea. Y luego, indignados, tiemblan cuando unos adolescentes agreden a los municipales porque les quieren cortar la fiesta.

No encuentro las palabras para describir este Madrid post pandemia. Si durante el confinamiento, pese a todo, hubo momentos en que Madrid me pareció un lugar bello y solidario, ahora las palabras no me asisten, solo me vienen imágenes de otros tiempos: madrileños enloquecidos enarbolando banderas y guadañas, contra el francés, contra el vecino, contra el que no piensa como él… eso es lo que parece nuestro barrio, y aunque pueda parecer exagerado es lo que siento que están fomentando las autoridades: abajo la convivencia, abajo la norma, haz lo que quieras, gasta o gana, haz dinero, no importa a quien te lleves por delante.

Y a pesar de todo, no culpo a los madrileños. Durante el confinamiento no hablaba el poder, fuimos nosotros, los ciudadanos, los que nos movimos por nuestros propios impulsos, los que nos ayudamos unos a otros. Ahora el poder utiliza el agotamiento que sentimos, nos azuza y manipula. No nos consideran personas, solo instrumentos para su macabro juego.

La España que madruga no podrá dormir, con PP y Cs de copas a Vox en grito.

NOTA DE PRENSA (24/02/20)

COORDINADORA DE ASOCIACIONES DE VECINOS MADRID CENTRO

PP, Ciudadanos y Vox atentan contra la salud de los vecinos de Centro.

Las entidades del Distrito Centro no descartan emprender acciones legales contra Almeida, Villacis y Ortega Smith.

El Gobierno municipal del Ayuntamiento de Madrid (PP y Ciudadanos), alentados por el grupo municipal de Vox, han aprobado en pleno un retroceso en los derechos fundamentales de los ciudadanos de Madrid Centro. “PP, Ciudadanos y Vox llevan meses demostrando que los vecinos de la zona centro no les importamos. En contra de la política de otras grandes urbes europeas que protegen a los ciudadanos que residen en zonas emblemáticas, en Madrid las autoridades locales se dedican a ningunearnos, recortar nuestros derechos y atentar contra nuestra salud. Lo aprobado en el Pleno el día 23/02, supondrá, que en un distrito ya muy saturado y de alta contaminación acústica, podrían abrirse más bares, discotecas, eventos con superación de decibelios, terrazas hasta las 2:30 am en aparcamientos en superficie, en una zona donde además ya éstos son muy escasos para los residentes. En definitiva, como la verbena del pueblo, salvo que en el pueblo la fiesta dura una semana y aquí pretenden que no tenga fin.” explica Saturnino Vera portavoz de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos Madrid Centro.

El nuevo atentado contra los vecinos parte de la intención de derogar la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE), la normativa que protege de los efectos nocivos que genera el ruido a la salud de los residentes en estas áreas, pretendiendo justificarlo con mediciones de ruido nocturno en periodos de toque de queda, donde no debería haber ruido. “El Gobierno de Madrid, que deberían velar por nuestros derechos, hace todo lo contrario, los recorta y elimina. Su clara intención es dejarnos sin sueño ni descanso. Y lo justifican en aras a un fraudulento apoyo a la economía”.

Las entidades formantes de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos Madrid Centro consideramos que la medida que ha iniciado el Gobierno de Madrid constituye un claro ejercicio de desviación de poder, dado que beneficia al sector del ocio nocturno frente a la salud de los ciudadanos. Todo ello, en un ejercicio de trilerismo político, intentando apoyarse en mediciones de ruido que ahora, por la pandemia, no son representativas, pero que, tomadas como base, tendrían un efecto permanente tan nocivo como inaceptable para los residentes del Distrito Centro.

La decisión del Ayuntamiento, además, vulneraría el principio de no regresión o principio de progresividad que rige en materia de derecho medioambiental y que impide a los poderes públicos rebajar los estándares de protección existentes. A sabiendas de estas limitaciones, de seguir con sus planes, los responsables municipales podrán incurrir en prevaricación, lo que lleva a las entidades del Distrito Centro poner el caso en manos de los tribunales.

Los ciudadanos del Distrito Centro reiteramos no estar en contra de la actividad hostelera. Todo lo contrario, apoyamos el ejercicio de su labor de forma responsable y respetuosa con el entorno y los vecinos. Lo que no vamos a tolerar es la manipulación política de nuestra salud a través de la eliminación de una ZPAE que lleva vigente desde 2019. 

ACIBU-SOS-MALASAÑAAVV CAVAS (LA LATINA), AVV CHUECA,

AVV ÓPERA-AUSTRIAS, AVV JUSTICIA, AAVV BARRIO LETRAS AVECLA, AVEPLAMA

Carta a los Reyes Magos: Salud, Vacunas y Solidaridad para todos

Queridos Reyes Magos de Oriente,

Como todos los años, pero esta vez tras uno muy especial, los vecinos del Distrito Centro y los de La Latina en particular nos dirigimos a vosotros con nuestra lista de deseos.

Tras unos largos meses en los que la mayoría de las personas se han hecho acreedoras de más premio que nunca, seguramente jamás os pedirán tan poco. Hemos aprendido que hay “pocos” (la salud) que significan mucho, y “muchos” que no significan nada.

Para la Asociación ha sido también un año especial. Sin dejar de lado nuestra faceta reivindicativa, durante el confinamiento nos tocó mostrar solidaridad con los que no tenían ya más recursos a causa de la crisis. También, estas Navidades, hemos organizado una recogida de juguetes que ha desbordado todas nuestras expectativas. Se ha demostrado que en el barrio hay vida, a pesar de que muchos quieren hacer creer que aquí no vive nadie.

Pero el coronavirus no sólo ha originado reacciones positivas. Ese sector con gigantismo que invade nuestro barrio ha seguido reclamando el sustento que su sobredimensionado organismo engulle insaciable. Afortunadamente, nuestros desvelos en años pasados para afianzar la ZPAE han evitado consecuencias mayores, observadas en otros distritos. Aún así, no hemos estado libres de ese afán liberalizador del actual Consistorio con el sector de la hostelería ni de la actitud insolidaria de muchos de los clientes que éste atrae y embriaga.

Por todo ello, este año os pedimos:

– Salud y vacunas para todos. También para aquéllos a los que les importa un bledo contagiar a los demás.

– Que la lección de solidaridad que cabe extraer de esta pandemia cale también en el Ayuntamiento y le capacite para ver la verdadera proporción entre las cosas.

Y ya está, que no es poco.

Atentamente,

Los vecinos de Centro-La Latina

Recogida solidaria de juguetes y libros infantiles

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

La respuesta ha sido tremenda. YA NO PODEMOS COGER MÁS JUGUETES.

Se han repartido a gente necesitada de todo Madrid. Hemos demostrado ser un barrio solidario y mucho más, en lugar de un abrevadero para tomar copas.

Nuestro agradecimiento a todos los que han colaborado y al grupo que se ha encargado de la recogida y distribución.

Encuesta sobre el Servicio Especial de la EMT

Muchas gracias

La Cava Baja no siempre fue un monopolio

Los vecinos de Centro muchas veces tenemos que escuchar frases como:

  • “El que viene a vivir al Centro ya sabe lo que hay”.
  • “Aquí siempre ha habido bares y tabernas”.
  • “En el centro de todas las ciudades hay ruido”.
  • “Si no os gusta, marchaos a vivir a otro sitio”.

Basta con alzar la vista para darse cuenta de que eso no es cierto: sobre UN piso de locales hay VARIOS pisos de viviendas. Es, por tanto, una zona residencial.

Tampoco hace falta llevar toda la vida en el barrio para haber sido testigo de la evolución del tipo de negocio que se da en los locales. Primero se produjo una proliferación masiva de bares, en detrimento incluso de los restaurantes, y ahora los pocos negocios de barrio que quedan se ven engullidos por la oleada turistificadora y son sustituidos por tiendas de conveniencia.

Si nos remontamos un poco más en el tiempo, con ayuda de los vecinos más antiguos, podemos elaborar mapas como el siguiente, de la Cava Baja, ahora sometida al monopolio casi exclusivo de la hostelería, y que anteriormente albergaba todo tipo de tiendas.

La no fiesta, la no economía, la sí enfermedad.

ASÍ, NO. Así es imposible superar la crisis económica, pero lo que es más importante, es imposible superar la pandemia. Esto es Fuengirola. Hoy están en fiestas, sin fiestas, pero sin respetar las medidas de distancia social. No hace falta ni poner la foto. Podría ser el ejemplo de un sinfín de otras localidades de nuestra geografía, donde los confinamientos se han convertido en algo de “pan y melón”. Hoy suman 12.423 nuevos casos (doce-mil-cuatrocientos-veintitrés) lo ponemos en letras, porque parece que los números ya no tienen ningún valor. Lo peor es que lo que no tiene ningún valor es la SALUD. Todo vale por la economía!!! de unos pocos… aunque la de los demás se nos vaya al garete. Resulta difícil definir a este país. Los profesionales de la salud insisten en respetar las normas (unas normas que deberíamos integrar en el ADN); desde la prensa ya se informa como si esto fuese uno de los “clásicos futboleros”; los políticos hacen sus comentarios a diario, de algo que ya se ha convertido en monotonía, en el día de la marmota. Y la ciudadanía…? “Que no falte la fiesta” y “que nos quiten lo bailao”. Avanzado el otoño o entrado el invierno, tal vez se vuelva al confinamiento y haya gente que acabe loca, como nuestros mayores en las residencias, donde “NO HAY FIESTA” ni ganas… Y tal vez se vuelvan a cerrar las aulas y los estudiantes y los padres y madres, también acaben en locura… y todavía habrá gente que se preguntará “qué está pasando…” mientras otras se toman una cervecita en buen ambiente de 12/15 personas o se reúnen en eventos aquí y allá, como si esto no fuese con ellas. Así, es imposible…

La salud, la libertad, el coronavirus y el ocio nocturno

En una entrada de este blog de 28 de abril reproducíamos un comunicado de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Centro en el que se proponía cómo debía ser el desconfinamiento. Algunas ideas eran:

1. Que el primer paso en la desescalada de la hostelería en el Distrito Centro, dé preferencia a las actividades de servicios de comidas y cenas, acorde con las licencias concedidas, y no estén orientadas fundamentalmente al ocio.

2. Se restrinjan inicialmente los horarios a aquellas franjas que implican la prestación del servicio de comidas y cenas.

3. El resto de las actividades hosteleras en el Distrito Centro se reanuden más tarde que en otros distritos, se favorezca la descentralización del ocio, y se prevenga la centralización de riesgos.

4. Se limite el aforo de todos los locales de hostelería y sus terrazas y se realicen controles e inspecciones continuas que aseguren el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias.

Teníamos razón. Las medidas que han aceptado unánimemente las Comunidades Autónomas y que tratan de poner en funcionamiento con mayor o menor éxito, llegan dando marcha atrás a donde nosotros proponíamos llegar marcha adelante. Es el resultado de escuchar al sector del alcohol antes que a los vecinos.

El confinamiento se mostró eficaz, no como un método de espera hasta que el virus perdiera fuerza, que no la ha perdido, sino como una forma de actuar directamente sobre la propagación de la enfermedad. Perdimos libertad para ganar en salud.

Con el desconfinamiento recuperamos buena parte de la libertad, pero ésta ha sido mal administrada. Se quejan airadamente los hosteleros por las medidas que se trata de poner en marcha, pero lo cierto es que la libertad que se les ha dado a ellos ha minado la salud de todos, e irá en detrimento de la libertad colectiva.

Los jóvenes han sido culpables del rebrote de la COVID-19, con su actitud dentro y fuera de los locales de ocio. Creyéndose infalibles, han sentado una nueva base de contagios para que la enfermedad se infiltre donde más daño hace: familias, residencias de ancianos, etc. Pero no están solos en su culpa; les acompañan los que les han inculcado una forma de divertirse basada en la noche y el alcohol, y también las administraciones, que, conociendo lo nocivo de esta forma de ocio, jamás se han atrevido a ponerle coto. Antes de la llegada del coronavirus, los problemas de alcoholismo, ampliado a otras drogodependencias, así como la tragedia de los accidentes de tráfico nocturnos, nunca han sido abordados desde su verdadera base.

Hay causas, como el mantenimiento del sobredimensionado sector hostelero, defendido por la Vicealcaldesa Villacís, por las que no merece la pena arriesgar el frágil equilibrio entre nuestra salud y nuestra libertad. Otras, como la educación de nuestr@s hij@s, sí reclaman poner ambos elementos sobre la mesa.

Desgraciadamente, en vista de la resolución judicial que anula las medidas adoptadas por la Comunidad de Madrid, quizás no podamos siquiera concluir el debate sobre la forma de iniciar el curso escolar, en un momento en que un solo fin de semana de descontrol más puede ser letal y abocarnos a un nuevo confinamiento.

Carta al Alcalde sobre la inopinada peatonalización de Sol

D. JOSÉ LUIS MARTÍNEZ- ALMEIDA

ALCALDE DE MADRID

AYUNTAMIENTO DE MADRID

 Estimado Sr. 

Después de mis vacaciones, he recibido una carta suya fechada en julio del 2020, para informar a los vecinos que:

– “La Puerta de Sol” se peatonalizará a partir del 20 de agosto.

–  Y que varios autobuses se eliminaran de esta zona.  

Se puede imaginar la desagradable sorpresa que nos hemos llevado en casa. Habíamos oído hablar del tema, pero siempre pensamos que antes se haría una consulta a los vecinos del barrio o por lo menos se les informará con tiempo para poder alegar, exponer y opinar sobre un proyecto a mi entender es de Gran Trascendencia, no sólo urbanística, sino de transformación de las costumbres y vidas de este “Barrio del Centro” al que pertenezco.                                                                                                     

No sé por dónde empezar, tal es la impotencia y el enfado que tengo; le querría exponer tantas cosas que saldría una larga lista, muy larga, de cómo este barrio del Centro a lo largo de estos años en vez de ¡mejorar! se ha ido degradando, perdiendo su valor histórico, que le hace ser antiguo y tener ese encanto especial que tienen estos barrios en cualquier ciudad del mundo, y todo para convertirse en un “Barrio Temático” enfocado a un fin únicamente económico, que hace que sus vecinos, sus arquitecturas, sus calles, sus tiendas, sus parques, sus esquinas y sus rincones curiosos, cambien, se transformen o desparezcan, quedando una imagen anodina, como de “cartón piedra”, es decir, algo que aparenta por fuera, pero que por detrás es falso, porque ya no queda nada del origen. 

Pero las medidas siguen y ahora tocan las comunicaciones, le explico: ¿Qué es un barrio si no tiene medios de transporte? Si no hay comunicación con el resto de la ciudad, lo que se está haciendo es aislar y eso está pasando en el Centro, sólo nos falta vallar y acotar la almendra con una cerca y poner varias puertas de entrada, donde pagas una entrada y así los visitantes pueden ver el gran parque temático del Centro, lugar donde divertirse y pasar el rato; hay bares y comida y tiendas, muchas tiendas de ropa y de souvenirs y también para los más atrevidos se pueden visitar monumentos y edificios históricos,  todo dentro de una cómoda zona peatonal (¡se podría  añadir un trenecito!) donde pasear entre las masas, donde hay que gritar para escucharte y todo se basa en el consumo. También puedes alojarte en apartamentos que antes fueron las viviendas de esos vecinos de toda la vida. Después, los visitantes se marchan y nos dejan el barrio arrasado, con papeleras llenas de basura, suciedad, mobiliario roto y meados en las calles, porque luego viene la noche, el ocio nocturno y así el barrio y sus vecinos nunca duermen.

Así no da tiempo ni a que respire, ni a que descanse, por eso se estropea, se degrada, se rompe y así, seguimos y seguimos consumiéndonos. 

No hace falta saber de urbanismo, ni de arquitectura, ni de historia para preservar y cuidar un barrio. En su caso si debería tener estos conocimientos. La gente que ha vivido aquí “de toda la vida”, que ha ayudado a crear este barrio, lo respeta ¡lo ama tanto! y también la gente que no llevamos tanto tiempo pero que elegimos este barrio por todo lo que he dicho, tenemos que ver como se nos está volviendo hostil, en favor de una economía dedicada sólo y exclusivamente al ocio y al turismo, que nos echa del barrio ya que se hace imposible convivir con el ruido, la suciedad y la pérdida de valores. Pero, por fin hemos llegado a la clave de esta crítica: 

No me vale que me diga que la hostelería y el turismo dan dinero, eso no les da permiso para cargarse un barrio con sus vecinos y con sus valores históricos. No, no tienen ustedes mi permiso para cerrarnos en este parque temático y dejar que lleguen riadas de visitantes a cargarse todo para que sea negocio para algunos. 

En su carta da por hecho actuaciones muy importantes que NO tienen planificación 

Nos ha quitado la línea 3: Si alguna vez se ha subido, verá que va llena de vecinos mayores que, en su mayoría, lo cogen precisamente para acercarse al Centro de Salud de Cortes, que es el de referencia  y también donde se dan todas las sesiones de rehabilitación para los vecinos del Distrito Centro. También se utiliza para llegar al Centro de Mayores de la Calle Jerte, a la Puerta del Sol, o al metro, o ir a Fuencarral, o a Quevedo, o a Bravo Murillo… Por la calle Bailen no pasa ya ningún autobús, porque además coincide con la obra de Plaza de España que anuló el 148. Estos dos autobuses, aun siendo una dotación escasa, nos permitían llegar a otras zonas de la ciudad. Mayoritariamente el autobús es utilizado por las personas mayores por la falta de accesibilidad de las paradas de Metro de La Latina y Puerta de Toledo, cuyos accesos son por escalera. 

Al ser peatonales Mayor, Sol y Alcalá se suprime la accesibilidad en bicicleta que permite una movilidad más sostenible a muchos vecinos más jóvenes y no tan jóvenes que estamos cambiando nuestros hábitos de movilidad para hacer Madrid una  ciudad más sostenible. 

Y peatonalizar la Puerta del Sol, ni más ni menos: Peatonalizar está muy bien, pero no todo, cuidado ¡La calle Arenal es un gran ejemplo de en lo que puede convertirse el Centro! Riadas de gentes, tiendas para visitantes, bares, y más bares, helados, pizzas, comida rápida sin el mayor interés culinario sólo para saciar el hambre del consumo, con un fondo de ruido y una suciedad por la calle. Nada que ver con lo que lo que era antes la calle Arenal, donde acaba de cerrar la última tienda de alimentación, Carnicería Alemana (más de 40 años). ¿Qué necesidad había de hacerla peatonal?, ¿para quién? ¿para esas masas de gente? ¿para que se puedan mover a sus anchas? ¿Realmente usted prefiere ver esa imagen, a ver una calle con su historia, sus vecinos, etc? 

¿Por qué no plantear un tranvía, un bus eléctrico?, que es compatible con la peatonalización y el medio ambiente. Eso sería planificar, pensar de antemano qué se quiere conseguir y cómo hacerlo para no degradar la vida de los vecinos. Son sistemas probados con éxito en las capitales más avanzadas de Europa. 

Si lo que se hizo en la calle Arenal lo van a repetir en Sol, Mayor, Alcalá…y demás calles aledañas, toda esa zona se convertirá en un parque temático, en un centro comercial en la vía pública. 

Existen los medios de transporte eléctricos, no contaminantes, que atraviesan plazas y avenidas incluso más grandes que la Puerta del Sol, y funcionan, ya que permiten comunicarse con el resto de ciudad. No soy una experta en estos temas, pero entiendo que ustedes sí deben de serlo y buscarán soluciones al transporte y no una chapuza de alternativas desastrosas. No puede usted cerrarnos e incomunicarnos, necesitamos un transporte en nuestro barrio y no las alternativas que proponen, desviando los autobuses a recorridos infinitos y que para llegar a la parada tengamos que caminar varios km, ¡piense en la gente mayor! 

Todo está inventado, no hay nada como mirar a otras ciudades y tomar ejemplo de su buen funcionamiento. 

Le pido que recapacite y lleven este proyecto con cabeza porque las consecuencias pueden ser desastrosas. Seguro que hay equipos expertos en urbanismo y comunicaciones que pueden hacer un proyecto digno y eficiente para el Centro y, desde luego, hacerlo contando con los vecinos que conocemos y vivimos el barrio. ¿Qué mejor que pedirles opinión? 

Nos están aislando y convirtiendo el barrio del Centro en un “Parque Temático”. 

Queremos un proyecto digno y eficiente para los vecinos de este barrio del Centro. 

Planificación y eficiencia urbanística para el Centro de Madrid. 

 

Un cordial saludo, 

Vecina del Centro de Madrid.