Ejercicio de cinismo del Ayuntamiento con la seguridad de las Fiestas de la Paloma

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El Ayuntamiento de Madrid informa en su página web sobre los cortes de tráfico con motivo de las Fiestas y la Procesión de la Virgen de la Paloma 2018 (link).

El motivo alegado para estos cortes de tráfico es “a fin de preservar la seguridad de todos los asistentes”. No cabe mayor cinismo, sabiendo todos que las calles se cortan con el fin de ocuparlas para hacer negocio (empresas cerveceras, feriantes y bares).

En cuanto a la seguridad, los vecinos venimos quejándonos desde hace años de que la organización de un evento masivo como éste en las estrechas calles del centro suponen un grave riesgo.

Se vanagloria el Ayuntamiento de mantener abiertas las calles Bailén, Toledo y Segovia para “de este modo garantizar la existencia de ejes que permitan el acceso a servicios de urgencia y evitar generar acumulaciones de tráfico en el interior del Distrito”. Lo cierto es que esas calles no son ningún eje, sino que rodean un mega-recinto ferial que seguirá siendo impenetrable para los servicios de urgencia.

Que no pase nada.

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El Ayuntamiento, practicando el capitalismo con los aparcamientos públicos

El Ayuntamiento de Madrid se está haciendo cargo de los aparcamientos públicos cuya concesión privada toca a su fin. Su intención es destinar la mayoría de las plazas a aparcamiento de residentes. No obstante, ¡sorpresa!, los precios que nos pone no se guían por los costes sino por los precios de mercado. Así, las plazas del aparcamiento de la Plaza Mayor, que ahora nos oferta, salen a un precio superior al de otros aparcamientos públicos del Distrito Centro:

PRECIOS PLAZAS EN APARCAMIENTOS PUBLICOS GESTIONADOS POR LA EMT

AGUSTIN LARA

BARCELÓ PLAZA ESPAÑA MONTALBÁN PLAZA MAYOR
1 AÑO 120,00 €        130,00 €               145,00 €           145,00 €             180,00 €
3 AÑOS 110,00 €        120,00 €               135,00 €           135,00 €             170,00 €
5 AÑOS 100,00 €        110,00 €               125,00 €           125,00 €             160,00 €

Consideramos que:

  • Los parkings para residentes no pueden ser un NEGOCIO (para el Ayuntamiento, vía EMT) sino un SERVICIO que atiende a un derecho fundamental, la MOVILIDAD de los residentes. Este servicio no tiene por qué ser subvencionado pero tampoco ser excedentario. Por lo tanto, las tarifas tienen que responder a los costes del aparcamiento, de los que uno fundamental, la AMORTIZACIÓN de la construcción original, es CERO en el caso de Plaza Mayor.
  • No hay ningún motivo para penalizar a los residentes de un determinado barrio en relación con los adyacentes.
  • Los residentes de los barrios próximos a Plaza Mayor YA han sido penalizados con una disminución del número de plazas disponibles, eliminadas para ampliar las aceras, peatonalizar las calles Aún lo son más por la frecuente indisponibilidad de muchas plazas por rodajes audiovisuales.
  • Según el Ayuntamiento la EMT está obligada a sacarlo a precio de mercado. Si se aplicara este criterio muchos de los contratos menores que se están asignando por Manuela Carmen y las Juntas de Distrito no serían posible y pasarían al mejor postor, seguramente empresas privadas y grandes corporaciones de contratación pública. No creemos que es lo que Manuela Carmena llevaba en su programa.
  • Cuando se trata del distrito Centro, el disponer de una plaza de residentes en un parking favorece el uso del transporte público. Un alto porcentaje de las plazas verdestienen restricciones horarias de uso por residentes, ya que son compartidas con la carga y descarga. Esto fuerza un tráfico de agitación porque, a determinadas horas, tienen que quedar vacías para uso comercial.
  • Finalmente, hay que ver en esta política tarifaria de Plaza Mayor un CLAVO más en la expulsión de la población fija del distrito Centro, a favor del alojamiento de turistas y transeúntes, que se suma a la permisividad respecto al RUIDO y a la transformación de los pisos en VIVIENDAS DE USO TURÍSTICO.

En definitiva vemos que con las disparatadas tarifas del aparcamiento de Plaza Mayor, Ahora Madrid, no sólo traiciona sus principios sino que decepciona gravemente a la población de un distrito en el que fue la fuerza más votada. ¡Saquen sus conclusiones!

Contundente tirón de orejas del Defensor del Pueblo a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid por permitir el “crecimiento descontrolado” de las viviendas turísticas

Nota de prensa (FRAVM)

– En respuesta a un ruego de la Asociación Vecinal de Las Cavas-La Latina, Fernández Magurán también afea al Ayuntamiento de Madrid su inacción para hacer efectivo el derecho de los vecinos residentes “a su intimidad y seguridad”

 – La institución constata que “gran parte de la oferta existente está fuera de control”, ya que “la oferta real prácticamente cuadruplica la legal”

– “Estamos muy satisfechos con la respuesta del Defensor, ya que nos da la razón prácticamente en todo” y “pone en evidencia la inseguridad jurídica que vivimos”, sostiene Saturnino Vera, presidente de la entidad vecinal y portavoz de la Coordinadora de AAVV de Centro

Madrid, 12 de julio de 2018. “Demoledor, contundente y claro como el agua”. De esta manera califica Saturnino Vera, presidente de la Asociación Vecinal Las Cavas-La Latina y portavoz de la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de Centro, el informe que le acaba de remitir el Defensor del Pueblo como respuesta a un ruego sobre el papel de las administraciones ante la proliferación en este distrito capitalino de los alojamientos y Viviendas de Uso Turístico (VUT). “Estamos muy satisfechos con la respuesta, ya que nos ha dado la razón prácticamente en todo: la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento no están haciendo casi nada por minimizar este problema, y tras las recomendaciones del Defensor del Pueblo esperamos que ambos empiecen a regular un mercado que está expulsando a los vecinos y vecinas de los barrios más céntricos de la ciudad, transformándolos en un auténtico parque turístico”, sostiene Vera.

Tras la petición de amparo solicitada por su asociación vecinal, el Defensor del Pueblo solicitó al Consistorio de la capital y al Gobierno regional diversa información con objeto de evaluar su implicación en un problema que, según sus propias palabras, se está traduciendo en un “deterioro del ambiente urbano y del derecho a la ciudad” de los vecindarios afectados. Pues bien, la respuesta de ambas administraciones, sobre todo la aportada por la Comunidad de Madrid, no puede ser más decepcionante, y constata algo que la FRAVM y las asociaciones vecinales de Centro llevan meses denunciando: el descontrol existente, fruto en buena medida de la “falta de supervisión administrativa”.

De las dos consejerías de la Comunidad de Madrid con competencias en la materia, solo ha aportado información la de Cultura, Turismo y Deportes, a pesar de que el papel de la Consejería de Medio Ambiente, Administración Local y Ordenación del Territorio debería ser determinante. “Resulta evidente que las políticas en materia de turismo no pueden ser abordadas sin una adecuada planificación urbanística”, afirma Fernández Marugán en su escrito, antes de mostrar su preocupación por la “falta de una información precisa” de la Comunidad de Madrid. “La Consejería [de Cultura, Turismo y Deportes] ha aportado datos de viviendas registradas (cerca de 8.000, casi todas en el término municipal de Madrid) pero dice desconocer el número real, pues hay viviendas fuera del control administrativo y que se están ofertando en internet”, sostiene el Defensor del Pueblo, que al cruzar esos datos con los del Ayuntamiento de Madrid (“más precisos”) concluye que “la oferta real prácticamente cuadruplica a la legal”. Como las asociaciones vecinales llevan meses advirtiendo, y ha verificado el Consistorio, esta última está subiendo de manera exponencial, con “crecimientos del 100% en prácticamente todos los barrios del Distrito Centro”.

“La Administración autonómica, competente en materia de turismo, al carecer de datos de la oferta ilegal desconoce la realidad sobre la que ejercer sus funciones”, concluye el Defensor, antes de recomendar que la oferta legal, que hoy no es de acceso público, esté a disposición de la ciudadanía en una web, “para ejercer con eficacia las funciones públicas de inspección y ordenación”.

Más allá del descontrol del fenómeno, Fernández Marugán echa en falta información precisa sobre las funciones de inspección y sanción de las dos administraciones. Así, requiere a la Comunidad de Madrid el número total de procedimientos incoados y sanciones impuestas; y al Ayuntamiento qué medidas tiene previstas para verificar cuándo un alojamiento se está explotando como VUT por un periodo superior a tres meses, límite que marca el acuerdo de 23 de enero de 2018 de la Comisión de Seguimiento del PGOUM.

Con objeto de hacer valer los derechos de las personas residentes, el Defensor también demanda al Gobierno local “qué indicadores piensa utilizar para conocer la incidencia de las VUT en la intimidad personal y familiar y en la seguridad de” aquellas, algo clave para las asociaciones vecinales. “El informe pone en evidencia la inseguridad jurídica que padecemos los vecinos y vecinas del centro de la ciudad con este problema”, sostiene Saturnino Vera.

Por otro lado, plantea a las dos administraciones la posibilidad de que las zonas de la capital más afectadas por el fenómeno sean declaradas “área o área especiales”, ya que podemos estar ante “zonas turísticas saturadas” que requieren de una intervención tan urgente como especial por parte de los poderes públicos.

Además, tras constatar la paralización del proceso de modificación del Decreto 79/2014 insta a la Comunidad de Madrid a que indique qué desarrollos normativos tiene previstos (“incluidos los relativos a la posible intervención de las comunidades de propietarios para que autoricen el uso” de las VUT ), y al Ayuntamiento a aclarar si se están produciendo avances en el Plan Especial que tiene previsto aprobar para regular el fenómeno.

Por último, sugiere de manera rotunda a ambas administraciones una mayor comunicación y coordinación para hacer frente a un problema que “a medio o largo plazo puede desbordar, comprometer y dificultar las posibilidades y acciones de todas las administraciones públicas”.

(Escrito del Defensor del Pueblo: respuestaDefensordelPuebloaAVCavasSobreVUT(1))

Tasa turística

En otro orden de cosas, respecto a la implantación de la tasa turística que ayer propuso el delegado del Área de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, la FRAVM y la asociaciones vecinales de Centro consideran la medida positiva, y recuerdan que eso mismo propusieron, junto a otras medidas, en octubre de 2017, como saben todos los grupos políticos madrileños. La tasa que defiende la FRAVM tiene carácter finalista (revertiría en la recuperación del patrimonio natural, histórico, artístico y cultural), y sería de entre 0,5-2 euros por persona y noche (1 euro para viviendas turísticas). Recaería sobre las personas que mayores de 16 años que visitan la región, con un límite de siete días y un descuento del 50% en temporada baja. Además, se podría aplicar un recargo en el distrito Centro, el más afectado por la turistificación.

Finalmente, hay que recordar que la FRAVM y asociaciones vecinales de Centro y Chamberí iniciaron hace una semana una campaña dirigida a los vecindarios más afectados por el problema. A tal fin, han hecho públicos una página web (http://www.stopviviendaturistica.net) y un tríptico con abundante información sobre las VUT y sobre cómo hacerlas frente, lo que incluye recomendaciones para denunciarlas y hacer que prevalezcan los derechos de las vecinas y vecinos residentes.

COORDINADORA DE ASOCIACIONES DE VECINOS MADRID CENTRO

ACIBU, AVV AUSTRIAS, AVV CAVAS (LA LATINA), AVV CHUECA, AVECLA, AVV BARRIO LETRAS, AVEPLAMA

Orgullo Gay comercial y estruendoso

COORDINADORA DE ASOCIACIONES DE VECINOS MADRID CENTRO

Nota de prensa

La Asociación de Vecinos de Chueca y la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Centro, de la que forman parte la mayoría de asociaciones vecinales del centro de Madrid, queremos hacer público nuestro más rotundo desacuerdo con la decisión anunciada por el Ayuntamiento de Carmena de eximir a la fiesta Madrid Orgullo del cumplimiento de la ordenanza contra el ruido. Los vecinos del centro apoyamos que se puede realizar cualquier tipo de celebración, por parte de cualquier colectivo de nuestra sociedad, pero SIEMPRE que concilie con el derecho que tenemos los vecinos a poder tener una vida familiar normal en nuestras casas.

El Ayuntamiento de Carmena ha aprobado un año más, a través de su junta de gobierno, eximir del obligado cumplimiento de la ordenanza municipal de protección contra la contaminación acústicaa los promotores del evento MADO, más conocido como Orgullo Gay. De esta forma, la normativa medioambiental que el resto de ciudadanos estamos obligados a cumplir, parece que no sirvepara los privilegiados por la señora Carmena.

MADO es un evento privado con ánimo de lucro, promovido por AEGAL (Asociación de Empresarios y Profesionales para Gays y Lesbianas de Madrid ysu comunidad), COGAM (Colectivo LGTB de Madrid) y FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales).

Durante años el Ayuntamiento de Madrid ha sancionadoa los promotores de esta fiesta de hiperalcoholismo, por superar de manera alarmante los niveles de ruido permitidos, lo que evidencia que existe un claro problema de ruido. Con Carmena, lamentablemente, la ley que nos protege ya no vale.

Las asociaciones vecinales de centro no estamos en contra de que cualquier colectivo realice celebraciones en los espacios públicos de la ciudad pero SIEMPRE conciliando con el derecho fundamental que tenemos las personas a poder vivir y dormir en nuestros domicilios. MADO no concilia

La vida de las personas residentes en el centro de Madrid cada vez es más complicada. La saturación de ocio nocturno y actividades ruidosas, el hacinamiento de bares y terrazas, el uso de nuestros edificios como hoteles para turistas…expulsan día a día a sus habitantes. Esta siniestra tendencia no ha hecho más que multiplicarse con la alcaldesa Carmena, quien con decisiones como la que aquí denunciamos–sobra recordar que MADO es el evento que más perturba la vida de los vecinos del centro de Madrid –abunda en las políticas de expulsión de los residentesdel centro en beneficio de la industria del turismo, del alcohol y del ruido.

Los vecinos del centro de Madrid consideramos que eventos organizadoscon ánimo de lucro y gestionados por empresas privadas no deben ser objeto de trato privilegiado, ni eximidos del cumplimiento de la legislación de aplicación general, y menos usando groseros atajos legales como la declaración de ‘fiesta de interés general’. Y nos avergüenza profundamente que quien se supone es alcaldesa de todos los madrileños entregue nuestra salud al negocio del alcohol y el ruido en que se ha convertido MADO.

ACIBU, AVV AUSTRIAS, AVV CAVAS (LA LATINA), AVV CHUECA, AVECLA, AVV BARRIO LETRAS, AVEPLAMA

Fábula de la acera y la terraza

Érase una vez una acera del centro de Madrid. Convivía con el chirrido de los tranvías, el trasiego de los peatones, el humo de algún coche pasando por la calzada y el bar que se encontraba a su vera.

Tras unos cuantos años, un buen día nuestra acera se encontró de repente con que un gran número de personas salían de ese bar, se agolpaban sobre ella y empezaban a estamparle y a pisotearle colillas sobre la cara. Indignada, preguntó al bar qué estaba pasando.

  • Es la nueva ley antitabaco. A mí me aclara los pulmones. Ahora, la nicotina, para ti.

Pasado un tiempo, a comienzos de un verano, el bar, por no se sabe qué azar de la fisiología, dio a luz una terraza. Sobre nuestra acera. Y ésta le preguntó:

  • Qué me echas encima ahora.
  • Parte de mí. Es la nueva ordenanza de terrazas. Mi dueño ha decidido que, a mis años, ya no soy capaz de cubrir sus expectativas de negocio. Te necesita también a ti.
  • Pero si yo no le pertenezco. Soy… de todos, de la gente.
  • Vete a ver al concejal. A ver si le convences.

Los primeros años, llegado el otoño, el bar perdía la terraza como los árboles pierden las hojas. Pero después pasó a ser perenne. Nuestra acera ya no podía hablar con el bar y su interlocutor pasó a ser la terraza. Era un diálogo difícil, porque las servilletas de papel arrojadas por los clientes se le metían a la acera en la boca, los palillos le pinchaban los ojos y el chirrido de las sillas y mesas al ser arrastradas (ya no había tranvías) le dejaban sin sentido los tímpanos. Aún así, preguntaba:

  • Querida terraza, ¿no puedes hacer que la gente hable más bajo, en vez de gritar?
  • Eso no depende de mí. Yo tampoco les aguanto. ¿Qué te parece si para olvidar las penas nos entretenemos con algo?
  • ¿Como qué?
  • Vamos a ver quién llega antes al centro de la calle.

En eso quedaron.

El primer movimiento lo realizó la terraza. Infló los pulmones al máximo. Se agrandó su pecho. Los peatones ya sólo podían pasar entre ella y la fachada del bar de puntillas, caminando de lado y conteniendo la respiración. A continuación exhaló toda su fuerza hacia la calzada. Mesas y sillas fueron arrojadas en dirección al centro de la calzada. Arrasaron árboles y parterres. Pero al llegar al borde de la acera no pudieron continuar. El intenso tráfico y especialmente el paso de los camiones de reparto para este y otros bares convertían cualquier avance adicional en misión imposible.

La acera se vio casi derrotada, pero vino la providencia en su ayuda. El ayuntamiento decidió que había que dar otro aire a la calle y tras meses de obras se pudo admirar la nueva disposición: cambio en los aparcamientos, nuevas farolas, menos carriles, y nuestra acera que había ganado un cuerpo entero de ventaja en la carrera hacia el centro de la calle. Durante un tiempo se mantuvo así la situación, con la acera victoriosa, alzando en señal de triunfo sus nuevos arbolitos. Alguien había prometido algo sobre mantener el espacio ganado para el peatón.

Pero la historia nunca está quieta y un día el ayuntamiento cambió de opinión y volvió a dar alas a la terraza. Esta avanzó, aunque no sin esfuerzo, pues era difícil encontrar clientes que montaran a sus lomos, idénticos a los de cientos de otras terrazas y sin ninguna personalidad. Mientras tanto, la acera no perdía la esperanza, confiada con lo que ocurrió la vez anterior: la terraza llegaría hasta el bordillo y no más.

Y hete aquí que ninguna historia acaba sin sorpresa. El ayuntamiento decidió peatonalizar la calle, así que la terraza pudo rebasar el bordillo y llegar victoriosa al centro de la calle ante el asombro de la obsoleta acera, que perdió su razón de ser y fue demolida para instalar un adoquinado decorativo.

Hoy el adoquinado yace desdentado y sucio. Ya nadie transita por esa calle. No hay ni bar ni terraza. Los vecinos se fueron y los clientes encontraron otros lugares, también desprovistos de toda personalidad, pero con el alcohol más barato.

Moraleja: Si uno no es capaz de ver más allá del hoy y del ahora, tras un largo esfuerzo puede descubrir que la meta no es el final de la carrera, sino el final de la historia.

 

Autora: Asociación de Vecinos Las Cavas- La Latina

Las aceras de nuestro barrio

Cuchilleros 10

“El pasado sábado se me hizo tarde, estaba cansada, la idea de coger el metro o esperar un autobus no me pareció la más halagüeña, así que cogí un taxi. Todo el trayecto fue bien hasta entrar en la calle Cuchilleros. La calzada estaba invadida por peatones que apenas se retiraban para dejar pasar al taxi. Pensé que habría algún evento, pero no, sencillamente la gente no tenía otro lugar por el que caminar más que la calzada de vehículos. Las aceras se habían convertido en un inmenso y continuo restaurante, tan repletas de mesas y sillas, que no quedaba espacio para los viandantes. Todo Cuchilleros convertido en un gran salón anárquico. Pensé en los vecinos, en todos esos balcones que miraban a la calle, casi pude ver el ruido como algo sólido ascendiendo hacia ellos. Más adelante, al final de la calle, había un coche de policía, desde el que dos policías miraban con aburrimiento el espectáculo. Me sentí desalentada, acababa de llegar a mi barrio.”

Ahora van a remodelar la Carrera de San Francisco. El fin alegado es ganar espacio para el peatón. Esperemos que sea así y que no sirva para extender las terrazas ni para llenarse de cachivaches varios con ruedas. Por cierto, nos vendrían bien unas jardineras como las que abundan en el Barrio de Salamanca.