Los hosteleros se quejan

Los hosteleros de Madrid se quejan de tener que desmontar las terrazas a las 11 de la noche en periodo de invierno (16 de octubre a 14 de marzo).

Cualquiera que hubiese leído esta noticia hace unos años habría pensado «¿y qué hace nadie en una terraza, de noche, en invierno?»

Pero corren tiempos incomprensibles. Muchos hosteleros han aprovechado el rebufo del COVID para multiplicar el volumen de su negocio a costa del espacio público y del descanso de los vecinos. ¿Y con el frío? No pasa nada, en plena crisis energética derrochan lo que haga falta para calentar la calle. ¿Que luego no hay quien pague la factura? Pues se vuelve a llorar para que nos subvencionen.

A las 11, los vecinos ya hemos terminado de cenar. ¿Por qué no pueden hacer lo mismo en las terrazas? Anochece a las 6 y también a esa hora los turistas están ya sentándose para la cena. Y para lo que se quiera tomar después, está el interior de los locales.

En suma. otra muestra más de avaricia e insolidaridad, fomentadas por todo lo que se les ha concedido hasta ahora.

Este verano, no cerramos

En estos momentos estamos trabajando en cuatro grupos:

✔️ Uno sobre hostelería, ruido y terrazas

✔️ Uno sobre las VUTs (viviendas de uso turístico)

✔️ Uno sobre espacio público, movilidad, rodajes

✔️ Uno legal, estudiando futuras acciones legales

En el blog y en nuestras redes sociales puedes ver las acciones que estamos llevando a cabo:

Blog: https://asociacionvecinoscavas.wordpress.com

Twitter: @AVCavas

Instagram: @AVCavas  

Facebook: www.facebook.com/AVCavasLaLatina

Abierto al público el renovado terrazódromo de la Plaza de la Paja

Con cerca de cien mesas, estos días reabre al público la Plaza de la Paja dotada de un renovado suelo estéril, ideal para uso como terrazódromo y ya liberado de de los baches que más de un disgusto causaron a intrépidos tabernarios en estado ebrio.

Incrédulos, los vecinos hemos asistido a la ejecución de unas obras que han durado meses y, tras exprimir el bolsillo del contribuyente, han dejado la cosa prácticamente igual que estaba. Con las mesas de las terrazas se ha practicado un trile que, una vez levantados los cubiletes, nos ha devuelto unas cuantas bolitas más de las que conocíamos.

Parte baja de la Plaza de la Paja, antaño libre de mesas. Al fondo a la izquierda se observa la nueva zona verde (el triangulito)

En suma, todo hace presagiar que vuelve -aumentado- el ruido de terraceo y músicos callejeros. Escaso consuelo ofrecen el triangulito verde y unos extraños tubos verticales (pudiera tratarse de defensas antiaéreas, muy propias de los tristes tiempos que vivimos).

Posibles defensas antiaéreas

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid nos da la razón frente a los hosteleros en relación con la ZPAE

En varios de los casos en los que esta Asociación de Vecinos se ha personado como parte en defensa de la ZPAE, el TSJ de Madrid nos ha dado la razón, desestimando los argumentos de los hosteleros que echaban balones fuera, culpando del ruido al tráfico rodado, o reclamando supuestos derechos adquiridos (a lucrarse amargándonos la vida).

Según la noticia aparecida en el diario Público:


El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha echado por tierra las intenciones de los hosteleros y empresarios del ocio nocturno en Madrid de anular la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) establecida en el distrito centro de la capital.

En una sentencia publicada el 9 de marzo a la que ha tenido acceso este diario, el TSJM ha desestimado el recurso de las plataformas de hosteleros y ocio nocturno contra la revisión que hizo el Ayuntamiento de Madrid en abril de 2019, entonces todavía dirigido por Manuela Carmena, de la declaración de ZPAE correspondiente al distrito centro.

La Plataforma de asociaciones por el turismo, el ocio, la hostelería y la cultura de Comunidad de Madrid, la Asociación de empresarios de ocio nocturno Noche Madrid y la Asociación de terrazas 2 de Mayo argumentaban que se había establecido la zona de protección contra la contaminación acústica antes de «identificar cuáles son las fuentes del ruido». «El Ayuntamiento, antes de realizar las mediciones de los niveles de ruido, ya ha considerado que se van a producir y ya ha culpabilizado de ello a las actividades de ocio nocturno», recogían en su recurso.

Las plataformas, además, lejos de reconocerse como fuente del problema (llegaban a decir que los locales «no son foco emisor de ruido»), señalaban como principales culpables al «botellón», a las tiendas de comercio de 24 horas, al transporte público, a los camiones de basura o al tráfico rodado. También se quejaban de que las mediciones realizadas in situ daban un mapa del nivel de ruido «erróneo». 

La sentencia del TSJM responde ahora recordando fallos judiciales anteriores en los que ya se reconocía «una relación directa entre incremento de la contaminación acústica acaecida en determinadas zonas y el ocio nocturno que en la misma se desarrolla». Asimismo, se hace hincapié en que «sin olvidar que uno de los principales focos de contaminación acústica lo constituye el tráfico rodado, no es menos cierto que la contaminación acústica proveniente del tráfico rodado se agrava, notablemente, con ocasión del ocio nocturno, que tiende a concentrarse en determinadas zonas».

Del mismo modo, se señala que la metodología utilizada para la medición de ruido es la que viene establecida en la legislación y normativa vigentes en materia de contaminación acústica y que esa «relación directa» entre la actividad del ocio nocturno e incremento del ruido «aparece rectamente acreditada en las mediciones efectuadas».

La sentencia del TJSM, que destaca la importancia del «número de quejas de los vecinos», va rebatiendo uno a uno los argumentos que esgrimen los empresarios. «Resulta factible adoptar toda una serie de medidas correctoras que tiendan a paliar la superación de los niveles u objetivos sonoros provenientes del ocio nocturno, no existiendo obstáculo alguno a que las mismas puedan incidir en la actividad o desenvolvimiento de los locales de ocio existentes en la concreta zona declarada de protección acústica especial», recoge sobre la conveniencia de la creación de las ZPAE.

Las plataformas esgrimían en su recurso que, en relación a la instalación de terrazas y sus horarios, las restricciones planteadas por la Administración «limitan sus derechos adquiridos».  

«La limitación de horario no es discriminatoria. Si respecto a los locales de ocio ya se ha argumentado que no es discriminatoria la medida, los mismos argumentos sirven para la limitación de horario referida a las terrazas de veladores que por su características no disponen de elementos de aislamiento acústico alguno, por lo que dicha limitación esta doblemente justificada», argumenta la sentencia. El TJSM recuerda que el Ayuntamiento «puede establecer las medidas de uso de dicho dominio público que estime conveniente, entre ellas limitarlas a unas determinadas horas cada día».

Carril carga y descarga. Prohibido bus.

NOTA DE PRENSA (03/02/22)

COORDINADORA DE ASOCIACIONES DE VECINOS MADRID CENTRO

La Puerta del Sol ha sido “peatonalizada” pero eso no significa que esté cerrada al tráfico rodado. Se usa (y probablemente es imprescindible que así sea) por multitud de vehículos de reparto (unos 19 vehículos por hora en día laborable) y coches oficiales.

No obstante, esta “peatonalización” ha significado un duro golpe para los residentes en el distrito Centro, especialmente para los de mayor edad, al interrumpir el paso de la línea 3 de autobuses. Además, para los vecinos de los barrios de Sol y Palacio esta medida también implica el cierre al tráfico del único eje de comunicación Oeste-Este que tenían para poder salir de sus barrios hacia el Este de la ciudad. De hecho, esta actuación ha supuesto que los vecinos de estos barrios deban dar amplios rodeos con sus vehículos para poder salir de sus domicilios hacia muchas zonas del Este de la ciudad, lo que a su vez redunda en mayores problemas circulatorios y de contaminación ambiental y es contrario al objetivo que se persigue.

La interrupción o desviación de la citada línea 3 es completamente innecesaria e injustificada. La EMT dispone ya de suficiente número de coches eléctricos o de gas como para que el paso de los autobuses de esta línea, que no es de gran frecuencia, no suponga más que un aumento infinitesimal de contaminación acústica (una sola furgoneta de gasoil produce más ruido y contamina el ambiente más que 10 autobuses modernos).

La Coordinadora de asociaciones de vecinos del distrito Centro considera que la peatonalización de Sol es un nuevo ninguneo del Ayuntamiento a los vecinos, a quienes no se consulta y cuyos intereses no se tienen en cuenta.

Por ello, se han recogido de más de 800 firmas de vecinos/as que avalan una petición de información y la revisión de la peatonalización. Con la “peatonalización de Sol” el equipo de gobierno municipal vuelve a ningunear la información y opinión de las Asociaciones del distrito dejando sin voz a sus vecinos. La llamada peatonalización de Sol lo que hará en realidad es dejar más aislados a los vecinos en transporte público.

De hecho, las diferentes actuaciones emprendidas en los últimos años por el Ayuntamiento han ido convirtiendo los barrios de Sol y Palacio en una zona aislada en la que sus vecinos tienen cada día es más difícil su derecho al acceso y la movilidad desde sus propios domicilios.

Parece que el Ayuntamiento solo atiende a la conveniencia de la sociedad propietaria de Canalejas que, tras cuatro años de obras en la zona ahora quiere que sólo pasen los coches que vayan a su espacio e incluso llega a alejar de Sol las paradas de los autobuses de sus puertas, haciendo que personas mayores tengan que hacer largos recorridos para llegar a su tradicional objetivo: la zona de compras de Sol. La peatonalización parece más una petición del “dueño” del hotel y centro comercial de Canalejas que una necesidad para los ciudadanos.

Moverse en el Distrito Centro, en especial para los vecinos mayores, es un problema que el Gobierno municipal sigue esquivando. A las dificultades de aceras estrechas inundadas de terrazas, patinetes, bicis y motos, ahora se une la negativa del Gobierno de Almeida de restituir el paso de la Línea 3 de autobuses de la EMT por la Puerta del Sol.

La Línea 3 (Puerta de Toledo-San Amaro eje Este-Oeste del distrito centro) posibilitaba a la población moverse por la calle Mayor hasta llegar a la Puerta del Sol, donde podían conectar con metro y Cercanías, o seguir su recorrido hasta la zona de Alonso Martínez, y finalmente San Amaro. Es un trayecto fundamental para los vecinos, en especial para los de más edad, los mayores usuarios del autobús por su accesibilidad.

Que no se informe de lo que se va a hacer en el distrito Centro a los representantes de los vecinos y que nos encontremos con todo atado antes de poder opinar es una realidad que nos deja perplejos ya que los vecinos y sus asociaciones conocemos el día a día de las necesidades y problemas que existen en el distrito.

“Desde la Coordinador de Asociaciones de Vecinos del Distrito Centro creemos que el argumento del Gobierno para no volver a reimplantar la línea tal y como la conocíamos no es más que una excusa”, explica el presidente de la entidad vecinal, Saturnino Vera. “Nos dicen que no pueden entrar vehículos porque Sol es ahora un ámbito peatonal, pero tras un estudio realizado por la Coordinadora hemos contabilizado que en un día laboral, circulan unos 19 vehículos por hora (reparto de mercancías, policía, limpieza, vehículos oficiales…). Si la frecuencia normal de autobús supone que pase cada 12 minutos, el paso de la Línea 3 por Sol solo supondría el aumento de 19 a 24 vehículos por hora ¿Es tan grave?”.

¿Por qué se permite el acceso de los vehículos oficiales y de reparto por la Puerta del Sol y en cambio se prohíbe el de los vecinos y residentes en esta misma zona? ¿Por qué siempre se prima a los comerciantes sobre los vecinos?

Asimismo, la Coordinadora, ha consultado a dos reconocidos expertos en movilidad sostenible. Ambos concluyen que, igual que pasa en otras grandes ciudades europeas, no hay ningún inconveniente en permitir el paso de los autobuses manteniendo el carácter peatonal de la plaza. Con todas las evidencias recogidas, la Coordinadora ha presentado al Pleno de la Junta de Distrito Centro una petición para la restitución del recorrido de la Línea 3 por la Puerta del Sol. La propuesta ha sido aprobada por todos los grupos políticos a excepción del PP y Ciudadanos. Ante el voto positivo mayoritario de la Junta de Distrito Centro, la Asociación pide al Gobierno municipal que restituya el antiguo recorrido de la línea 3 tal y como se ha aprobado en Pleno y como demandan los cientos de firmas recogidas hasta el momento entre los vecinos y vecinas afectados.

ACIBU-SOS-MALASAÑA, AVV CAVAS (LA LATINA),AVV CHUECA,

AVV ÓPERA-AUSTRIAS, AVV JUSTICIA, AAVV BARRIO LETRASAVECLA, AVEPLAMA

El Consejero de Presidencia, Justicia e Interior, al dictado de la hostelería.

Esta Asociación ha presentado alegaciones al Proyecto de orden del Consejero de Presidencia, Justicia e Interior, por la que se establece el régimen relativo a los horarios de los locales de espectáculos públicos y actividades recreativas, así como de otros establecimientos abiertos al público.

Basta con leer el preámbulo de este proyecto para comprender lo que le importamos los vecinos al Gobierno regional:

“… se considera oportuno fijar unos marcos horarios que revitalicen la pujanza de la oferta cultural, gastronómica y de ocio en general de nuestras empresas, tan vinculadas a las señas de identidad turística de nuestra Región”.

“… se ha considerado de interés preferente contemplar una ordenación que permita un nuevo impulso de implantación de nuevas inversiones que favorecerán una sugestiva oferta dentro del mercado turístico madrileño, sin menoscabo de otros intereses, igualmente prevalentes, como son la protección de la tranquilidad y el descanso del entorno vecinal”.

“… se procede a adecuar los procedimientos de ampliación o reducción de horarios de los locales y establecimientos a la nueva realidad social, a las exigencias generales de emprendimiento de la industria del ocio y hostelería en la Comunidad de Madrid”.

“… acomodando dicha previsión normativa a las demandas que relama el sector turístico y de ocio hostelero”.

“… por ese motivo se recoge un horario favorecedor de los momentos que se viven en esos actos sociales”.

“… la iniciativa normativa está justificada por la razón de la adaptación necesaria de los horarios a las necesidades del ciudadano consumidor de ocio”.

En suma, nuestros derechos reducidos a intereses de segunda y nuestros barrios convertidos en productos de consumo.

La Plaza de la Paja

2016

La Plaza de la Paja ya no es una plaza; es una sala de conciertos y un bar al aire libre sin que el Ayuntamiento y Hosteleros quieran poner remedio.

¿Es una plaza o un aparcamiento?, ¿Es una plaza o un salón privado en el que hacer negocio?, ¿O es acaso es una discoteca o un salón de conciertos?

Una plaza verde que no se puede atravesar por el acoso de las terrazas, por la carga y descarga en zonas prohibidas y por los músicos que impunemente tocan con una amplificación como si estuvieran dando un concierto en un estadio de futbol.

En la esquina de la Plaza de la Paja con Redondilla hay una clara señal de prohibida la circulación a todo tipo de vehículos, excepto los autorizados, que no son otros que los de bomberos ambulancias y policía, y sin embargo cada día entran en la plaza decenas de vehículos que no solo estacionan en mitad de la Plaza sino que se pasean por ella a su antojo.

A las ocho de la mañana comienza el trajín y no cesa en todo el día. Inauguran el aparcamiento los repartidores que sirven a los negocios de hostelería de la zona, no solo de la plaza, sino de las calles aledañas. Y eso que hay estacionamientos para carga y descarga a menos de 50 metros de la plaza. Entran apresurados poniendo en peligro a los paseantes, perros y cualquier ser viviente que ocupe la plaza, porque cuantas veces han menoscabado la integridad de los pocos árboles que allí habitan. Y por si fuera poco que aparquen y circulen en zona prohibida, muchos de ellos dejan los motores encendidos durante su estancia que a veces supera con mucho los veinte minutos. La carga y descarga en la plaza no cesa en todo el día.


Plaza de la Paja: carga y descarga durante todo el día…
… y la noche

Pero no solo infringen la ley los repartidores, muchos vehículos privados toman la plaza como aparcamiento, y es habitual ver una ristra de motos cortando el paso, dejando charcos de grasa y haciendo peligrar la integridad de las personas, porque al estar la plaza en pendiente, más de una vez alguna moto ha caído al suelo. Además, hay ciudadanos, si es que merecen tal nombre, que acuden a tomarse una copita o cenar, y no encontrando aparcamiento legal, deciden aparcar en plena plaza, y tomarse lo que les plazca vigilando su vehículo por si llegase la policía, algo que ocurre en contadas ocasiones.

Los perjuicios de este tráfico en la plaza son incontables:

Ruido, no solo de los motores, sino de las actividades de carga y descarga. Y hay que hacer especial mención al estruendo que arman las motos, que tras estar apagadas necesitan ser calentadas mientras sus dueños acaban las conversaciones pendientes o se ponen el casco con parsimonia, para luego arrancar y abandonar la plaza, Costanilla abajo, haciendo reventar las ventanas.

Contaminación, algo evidente, pero habría que preguntarse ¿por qué, por qué los repartidores dejan los motores encendidos, ¿qué falta de empatía y conciencia les hace tener el motor encendido debajo de los balcones donde vive gente? ¿Por qué el Ayuntamiento considera que las motos que dejan una peste a benceno insoportable, pueden circular a su antojo?

Descomposición de la plaza: cuando frente a un banco dónde se sienta un vecino mayor a descansar y tomar el aire se detiene una furgoneta, ni el banco, ni la plaza, ni el aire cumplen sus funciones. Los ciudadanos acuden a una plaza y se encuentran en medio de un garaje pestilente.

Peligro para las personas: otra vez nos encontramos con el ciudadano que pasea despistado por una plaza o el niño que juega con su perro, cuando un vehículo se interpone en su camino.

¿Es una plaza o un salón privado en el que hacer negocio?

La plaza de la paja apenas supera los 2500 metros cuadrados pero tiene 12 locales de hostelería, cada uno con su correspondiente terraza, que ocupan mucho más de la mitad de la Plaza y casi toda la zona arbolada de la misma. Desde la nueve de la mañana hasta la una de la noche en verano y parte de primavera y otoño, y hasta la once y media durante el resto del año, la plaza está dedicada por entero a la hostelería. Y decimos por entero, porque para el paseo solo queda el desértico terraplén de en medio.

La plaza de la Paja: un bar al aire libre

Para disfrutar de la Plaza los ciudadanos han de pagar el peaje de una copa o lo que se tercie, porque los bancos, inclinados e incómodos, son muy pocos, muchos de ellos sin una mala sombra que los proteja, y además en ellos te arriesgas a que te pongan una furgoneta delante que te haga chupar el humo de su tubo de escape.

En estas condiciones aquellos que viven en los edificios que conforman la plaza, tienen una vida con una calidad muy inferior a los demás vecinos de Madrid, resulta imposible conciliar la desesperada necesidad de Madrid de vivir de la hostelería, a falta de imaginar otros medios, y la vida de la gente.

Sí, la hostelería de la Plaza produce beneficios: para el hostelero, para sus trabajadores y para todos esos ciudadanos que tras tomarse una copita se van a dormir a calles tranquilas o a hoteles insonorizados. Y también para las arcas municipales.

Pero produce graves perjuicios: para los que habitan los edificios de Plaza que están sometidos al ruido insoportable que produce la aglomeración de gente en las terrazas, que hace imposible conciliar el sueño o hacer una vida normal sin tener que encerrarse a cal y canto dentro de las casas.

¿O es acaso una discoteca o un salón de conciertos?

Antes de la pandemia, muchos locales de la plaza, solicitaban a sus clientes con carteles, que no colaboraran con los músicos callejeros para no agravar el problema de ruido de la Plaza. Pero tras la pandemia y esa histeria colectiva por celebrar no se sabe qué, desde todas partes se aviva a los músicos, para que actúen a su antojo y en contra de la ley.

La plaza de la Paja: una sala de conciertos

Esta plaza fue ejemplo de acuerdos entre vecinos y hosteleros en la que se llegó a un acuerdo de máximos con un número de mesas por local y un horario reducido. Este acuerdo saltó por los aires cuando fueron llegando distintos concejales. Las peticiones de los hosteleros empezaron por aumentar 1 hora el horario nocturno para “acabar las cenas” se les concedió y ahora ya dan hasta “las copas”. El número de mesas estaba limitado al número de locales existentes en el momento con el fin de poder seguir viviendo en la Plaza. Actualmente hay el doble de mesas que hubo en el momento de los acuerdos entre Junta de Distrito, hosteleros y vecinos. ¿Dónde queda esa convivencia que tanto pregonan los hosteleros?

No se trata de demonizar a los músicos, se trata de que hace dos años, vecinos y músicos consensuaron una ordenanza que contemplaba los derechos de todos, y que se prohibió el uso de amplificadores, para preservar los derechos de los vecinos, y no hay razón alguna para que ahora se de libertad para conculcar la ley y atentar contra los vecinos.

Todos los días a media tarde hay concierto con inmensos amplificadores, cajones negros y grandes, que la policía parece no saber qué son.

Resulta sangrante que se castigue la Plaza de la Paja del modo que se hace: desde la ocho de la mañana la carga y descarga, luego se suman las terrazas y a media tarde se añaden los músicos, en grupos y con amplificadores.

Sería muy fácil cortar esta costumbre que se está imponiendo, bastaría que una sola vez la policía incautase los amplificadores para que los músicos incumplidores respetaran la ley.

Lo que no es: un espacio verde, en el que el barrio pueda relacionarse y vivir al aire libre, algo que ha sido consustancial a Madrid, mucho más que lo es la hostelería.

Es sorprendente que la plaza dependa de parques y jardines. Porque en esta plaza, conformada por edificios de viviendas, un instituto que carece patio, y una de las capillas más antigua de Madrid que visitan cientos de turistas, solo tiene 29 árboles que además sirven principalmente como parasoles para las terrazas. El resto del espacio es un erial, sin un arbusto, ni una flor, ni una fuente y ello pese a la imperiosa necesidad de verde de Madrid y en concreto del Centro, pese a las ineludibles necesidades medioambientales de la ciudad y de los vecinos de la plaza.

La plaza de la Paja ahora no es una plaza es un aparcamiento, un garaje pestilente, un espacio para hacer negocio, un maremoto de ruido y contaminación, con vecinos desesperados que no duermen y se ahogan de ansiedad y al Ayuntamiento parece no importarle. Es hora de que escuche y adopte soluciones.

Nuestro sufrimiento, empleado como pasatiempo televisivo

Ayer acompañé a Susana a la entrevista de televisión sobre los músicos callejeros. Era en directo. El entrevistador había seleccionado a un grupo que estaba tocando en Sol, dos guitarras, tres cantantes, micrófono, amplificador y un inmenso altavoz. Mientras esperábamos, vimos como llegaba la policía municipal, les pidieron la licencia, que tenían, y los polis se dieron por satisfechos. Que la ordenanza no permita ni el micrófono, ni el amplificador, ni el altavoz, les importó tres pimientos. Se fueron.

Después de mucho sol y mucho esperar, empezó la entrevista, primero a los músicos. El cantante principal, un argentino llamado Nicolás, estaba empeñado en contar que no entendía por qué a un colega español no le habían dado licencia, pero la cosa no iba de colegueo, no del suyo, así que le cortaron y nos llamaron a nosotras. Ya nos habían avisado que apenas disponíamos de segundos para hablar, así que hicimos lo que pudimos a toda pastilla hablando de derechos, atentado contra la salud, estrés, ansiedad, madrileños de primera y de segunda, autoridades que llaman a la fiesta y la rebeldía, y mientras nosotras hablábamos l@s tertulianas – sin que nosotras pudiéramos rebatirlas porque no las oíamos – se despachaban diciendo que eran solo unas horas por la tarde y que vivir en el Centro tenía muchas ventajas en aras de las que teníamos que soportar los inconvenientes, como el ruido por unas horitas de nada. La entrevista acabó con Nicolás diciendo que nos quería, a nosotras y a todos, y que ellos tocaban para que Madrid superase el estado pánico en que se encontraba. Y ahí se acabó todo.

Lo único que sacamos fue frustración y cabreo. Sencillamente nos había llamado, no para escucharnos, sino para tener una cuña con la que darle al pico y sostener las tesis del Ayuntamiento: que el ayuntamiento se preocupa por todos y que los vecinos somos unos quejicas y, en definitiva, los malos de la película. Nos utilizaron, como hacen todos los medios en favor del poder que les sostiene.

La cuestión no es cuántas licencias concede el Ayuntamiento a los músicos, ni cuántas horas prevé la ordenanza que pueden tocar. Da igual lo que diga la norma si las autoridades no están dispuestas a cumplirla. Lo cierto es que el Ayuntamiento utiliza la ordenanza para dar una imagen de cumplimiento y respeto a los derechos de todos, y se la pone por bandera, pero la incumple de forma deliberada y sistemática.

Hace años un alcalde dijo, a colocarse y al loro, y todos nos cocimos como locos. Fueron años en los que cientos de jóvenes murieron por abuso de las drogas. Ahora el alcalde de Madrid y la presidenta de la Comunidad, llaman a los ciudadanos para que festejen sin límites, consuman en los bares sin importar las consecuencias, e infrinjan las normas como a cada cual le de la gana, que es lo que están haciendo ellos con las ordenanzas, la normativa estatal y europea. Y luego, indignados, tiemblan cuando unos adolescentes agreden a los municipales porque les quieren cortar la fiesta.

No encuentro las palabras para describir este Madrid post pandemia. Si durante el confinamiento, pese a todo, hubo momentos en que Madrid me pareció un lugar bello y solidario, ahora las palabras no me asisten, solo me vienen imágenes de otros tiempos: madrileños enloquecidos enarbolando banderas y guadañas, contra el francés, contra el vecino, contra el que no piensa como él… eso es lo que parece nuestro barrio, y aunque pueda parecer exagerado es lo que siento que están fomentando las autoridades: abajo la convivencia, abajo la norma, haz lo que quieras, gasta o gana, haz dinero, no importa a quien te lleves por delante.

Y a pesar de todo, no culpo a los madrileños. Durante el confinamiento no hablaba el poder, fuimos nosotros, los ciudadanos, los que nos movimos por nuestros propios impulsos, los que nos ayudamos unos a otros. Ahora el poder utiliza el agotamiento que sentimos, nos azuza y manipula. No nos consideran personas, solo instrumentos para su macabro juego.