Encuesta sobre el Servicio Especial de la EMT

Muchas gracias

La Cava Baja no siempre fue un monopolio

Los vecinos de Centro muchas veces tenemos que escuchar frases como:

  • «El que viene a vivir al Centro ya sabe lo que hay».
  • «Aquí siempre ha habido bares y tabernas».
  • «En el centro de todas las ciudades hay ruido».
  • «Si no os gusta, marchaos a vivir a otro sitio».

Basta con alzar la vista para darse cuenta de que eso no es cierto: sobre UN piso de locales hay VARIOS pisos de viviendas. Es, por tanto, una zona residencial.

Tampoco hace falta llevar toda la vida en el barrio para haber sido testigo de la evolución del tipo de negocio que se da en los locales. Primero se produjo una proliferación masiva de bares, en detrimento incluso de los restaurantes, y ahora los pocos negocios de barrio que quedan se ven engullidos por la oleada turistificadora y son sustituidos por tiendas de conveniencia.

Si nos remontamos un poco más en el tiempo, con ayuda de los vecinos más antiguos, podemos elaborar mapas como el siguiente, de la Cava Baja, ahora sometida al monopolio casi exclusivo de la hostelería, y que anteriormente albergaba todo tipo de tiendas.

La no fiesta, la no economía, la sí enfermedad.

ASÍ, NO. Así es imposible superar la crisis económica, pero lo que es más importante, es imposible superar la pandemia. Esto es Fuengirola. Hoy están en fiestas, sin fiestas, pero sin respetar las medidas de distancia social. No hace falta ni poner la foto. Podría ser el ejemplo de un sinfín de otras localidades de nuestra geografía, donde los confinamientos se han convertido en algo de «pan y melón». Hoy suman 12.423 nuevos casos (doce-mil-cuatrocientos-veintitrés) lo ponemos en letras, porque parece que los números ya no tienen ningún valor. Lo peor es que lo que no tiene ningún valor es la SALUD. Todo vale por la economía!!! de unos pocos… aunque la de los demás se nos vaya al garete. Resulta difícil definir a este país. Los profesionales de la salud insisten en respetar las normas (unas normas que deberíamos integrar en el ADN); desde la prensa ya se informa como si esto fuese uno de los «clásicos futboleros»; los políticos hacen sus comentarios a diario, de algo que ya se ha convertido en monotonía, en el día de la marmota. Y la ciudadanía…? «Que no falte la fiesta» y «que nos quiten lo bailao». Avanzado el otoño o entrado el invierno, tal vez se vuelva al confinamiento y haya gente que acabe loca, como nuestros mayores en las residencias, donde «NO HAY FIESTA» ni ganas… Y tal vez se vuelvan a cerrar las aulas y los estudiantes y los padres y madres, también acaben en locura… y todavía habrá gente que se preguntará «qué está pasando…» mientras otras se toman una cervecita en buen ambiente de 12/15 personas o se reúnen en eventos aquí y allá, como si esto no fuese con ellas. Así, es imposible…